Carlos Ortiz
Pequeños y grandes acontecimientos que marcan el presente de nuestra ciudad en una ligera lectura y recordatorio de su ocurrencia.
Hoy ya contamos con semáforos inteligentes, que controlan el flujo de tráfico y nos informan de los segundos restantes antes del próximo cambio de luz, pero hace algunas décadas las intersecciones de las calles y avenidas, con escasa movilización vehicular pero en creciente aumento, no poseían semáforo alguno, una mezcla de prudencia y conocimiento a fondo de la pequeña ciudad evitaba los accidentes en los cruces.
El 13 de octubre de 1967, se puso en funcionamiento el primer semáforo del estado Bolívar, que se ubicó en las antiguas avenidas Este y “Mack Lake” de Puerto Ordaz, hoy conocidas como la principal de Castillito y la esquina de la Caterpillar. Fue donado por la extinta compañía Orinoco Mining Company y su manejo fue entregado a los funcionarios de la Inspectoría de Tránsito de entonces, quienes se encargarían posteriormente del control de estos aparatos durante varios años.
En principio se pensó su ubicación en las áreas de mayor actividad vehicular para la época, que se ubicaban en las avenidas de acceso hacia la compañía extractora del mineral de hierro y el transporte hacia los hogares de la masa de trabajadores que en su mayoría residían en San Félix. La instalación del primer semáforo significó el mayor conocimiento por parte de la colectividad de las normas de tránsito implementadas en las ciudades y el respeto al cambio de luces que poco a poco se transformó en una conducta cívica a nivel regional para esos años.
Y es que a pesar de los problemas recurrentes, la falta de inversión, los cambios de gestión que frenan los planes de desarrollo, entre otros, basta con realizar un recorrido a fondo por Ciudad Guayana, para inferir la ciudad enteram
ente planificada a la que siempre se hace referencia. Desde sus inicios, se visualizó el potencial que el territorio podría tener para el desarrollo de una urbe que explotara los recursos naturales y sirviera también para el asentamiento definitivo de un gran número de personas.
La implementación de planes urbanos y el estudio previo realizado por CVG, la extinta Orinoco Mining Company, la Universidad de Harvard y el Tecnológico de Massachusetts permitieron dar inicio al desarrollo de la ciudad dentro de un esquema que garantizaría su éxito, medido en el presente y regulado por sus ciudadanos.
(Con información de Lonelyplanet)



