Carlos Ortiz

  El tiempo transcurre sin notarlo en los centros comewrciales, casi todos los servicios disponibles están a la vista, es un intento permanente por atrapar al posible consumidor en un laberinto con salida clara: vaciar sus billeteras o carteras. Pero lo cierto es que más que un punto de consumo por excelencia, los establecimientos comerciales se han convertido en un espacio para el encuentro social y el esparcimiento; alejados del aire libre y encerrados bajo un amplio corredor de opciones, muchos ven en los centros comerciales el recinto ideal para pasar el día.

El concepto de centro comercial se origina en Estados Unidos, con la idea de agrupar tiendas y oficinas comerciales de servicio y consumo en un solo lugar, ahorrando espacio y concentrando el flujo de visitantes de forma organizada. Las primeras ciudades de ese país en adoptar esta modalidad de comercio fueron Los Ángeles y Las Vegas, quienes de fundación no poseían un centro urbano definido y fueron los centros comerciales de grandes dimensiones los que aportaron la concentración de población tal como sucede en los centros de otras ciudades del mundo.

Ciudad Guayana, siendo una urbe planificada en su mayoría bajo el esquema de ciudad norteamericana, contempló la distribución de las zonas residenciales de forma que estas rodearan al centro urbano y las zonas industriales alejadas lo más posible de la actividad humana diaria. El primer centro comercial de la ciudad fue el Centro Cívico, que si bien no poseía gran cantidad de opciones para la compra y venta de artículos, si contaba con varios servicios y opciones para el encuentro social, desarrolladas comúnmente los fines de semana.

Luego se construye el Centro Comercial Cerveza Zulia, que fue una opción mejorada para las tiendas y comercios concentradas en un solo lugar, bajo el concepto de ofrecer al citadino la mayor variedad posible de artículos de consumo, tales como ropa, comida, juguetes, electrodomésticos, librerías y hasta emisoras de radio que funcionaron en dicha sede. Actualmente ese lugar es conocido como Centro Comercial Zulia y mantiene intensa actividad a lo largo del año; a diferencia de otros establecimientos, el punto geográfico donde se encuentra le ha dado vida continua con el paso del tiempo.

La expansión de las zonas residenciales hacia el oeste, en la parroquia Unare, ha promovido la inversión y construcción de nuevas opciones comerciales para la gran cantidad de población que comienza a distribuirse en esas zonas, tal es el caso de los centros comerciales Plaza Atlántico, San Miguel, Biblos, entre otros quienes ofrecen diversas opciones para los visitantes.

Pero al parecer, los inversionistas y visionarios de esta elección comercial, han olvidado el nicho de mercado que presenta San Félix, pues cuenta con una mayor población que se traslada en familia los fines de semana hacia los centros comerciales de Puerto Ordaz, en la búsqueda de espacios para el esparcimiento y la recreación. Existe el espacio disponible y la cercanía geográfica para miles de habitantes que desean contar con un espacio que ofrezca la misma calidad de productos y servicios que se consiguen en el sector de Puerto Ordaz.

2 El éxito de estos centros de comercio radica en la velocidad con la que una cultura de consumo se ha impuesto en todas las sociedades occidentales, el centro  comercial representa un escape ante los problemas generales de la ciudad en un ambiente que en su mayoría presenta características comunes: aire limpio, estética cuidada al detalle, fotografías que representan un estilo de vida atractivo y pacífico y el flujo de gente que da la impresión de que se está en el lugar ideal, el lugar de moda por excelencia donde numerosos eventos importantes de la vida de la gente suceden y donde muchos terminan.

El crecimiento de los centros comerciales y la abundancia de ellos, parece un fenómeno indetenible, que captura mayores adeptos e incluye la adaptación de culturas foráneas y costumbres propias de otras sociedades. Lo cierto es que más allá de cada opinión particular, ya sea odiar o necesitar la existencia de los centros comerciales, estos parecen determinar con mayor frecuencia los momentos de esparcimiento y distracción de cada ciudadano, es el ambiente propicio para alejarnos de nuestros problemas e ingresar a una de estas mini-ciudades donde todo se muestra perfecto, libre de los problemas que aparecen al cruzar la puerta de salida.