La economía informal engloba a todas aquellas actividades que sin importar el número de empleados, no cotizan impuestos ni seguridad social y no son consideradas como actividades económicas con cierto grado de permanencia.
Un sector informal sin control alguno, con libertad absoluta en cada rincón de la ciudad, como en algunos casos pareciera ser la realidad, favorece una situación que lejos de presentar una salida, se incrementa a pasos acelerados y no permite el cambio de esas personas o su ingreso en las actividades económicas formales, lo que representa entonces un duro impacto al bienestar económico del país.
Pero una salida radical a lo que se considera un problema de magnitud para la economía tampoco puede considerarse, puesto que para las personas dedicadas a estas actividades y que han sido excluidas de la actividad formal, representa su única posibilidad de ingresos y se habla de miles de personas dedicadas al comercio de este tipo, lo que conforma una intrincada red de “servicios” y distribución que se conecta no solo a nivel nacional pero internacional.
Su evolución, causas y consecuencias
El Ministerio del Poder Popular para la Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias define a la economía informal como toda aquella actividad comercial que se realice fuera de los parámetros normales de mercadeo. Un amplio sector de la economía informal refleja desequilibrios socio-económicos evidentes.
El desempleo es el más importante de estos desajustes, lo que a su vez expresa la real situación económica de un país. De modo que la economía informal es la respuesta que han adoptado aquellos que por las contradicciones económicas existentes se han visto alejados del sector productor formal.
Melvy Corredor en su ensayo “Evolución de la economía informal en Venezuela”, establece siete causas básicas bajo las cuales surge y se amplía el comercio informal en el país, una situación que no escapa a la realidad latinoamericana; el desempleo figura en las primeras y es que este refiere a las pocas posibilidades de empleo que ofrecen los sectores formales de la economía, los vicios que por años caracterizaron al empleo público, con su improductividad relativa y el clientelismo político presente, un mal que continúa latente en la sociedad actual desde mediados de siglo XX en la época del auge empresarial en el territorio.
La inflación es el segundo elemento que establece Melvy Corredor, pues en su estudio refleja la incidencia de este factor en las actividades económicas informales ya que su variación constante trae como consecuencia el desajuste e inestabilidad de algunos sectores de la economía, lo que produce la caída de empresas y la reducción de personal que obliga a todos aquellos que poseían un empleo a rebuscarse otras opciones para subsistir, lo que conlleva a la alternativa de la economía informal para la satisfacción de las necesidades básicas.
La migración es otro factor relacionado a la economía informal, influyó el éxodo rural constante desde el crecimiento de las grandes ciudades en búsqueda de oportunidades de trabajo , así como la inmigración internacional que aumentó notablemente en los últimos cuarenta años y bajo la cual muchas de estas personas se dedicaron en forma definitiva a la realización de actividades económicas informales; según cifras de la Universidad de Mérida en estudios sociales de la temática, la población urbana de Venezuela se ubicó en 93% para finales de los noventa, lo que confirma el hecho de que la aglomeración poblacional está en las ciudades grandes mientras que el campo permanece poco poblado.
Las causas sociales diversas también fomentan la economía informal, según Melvy Corredor, esto se debe a la incapacidad del gobierno en sus distintas aptitudes para ofrecer garantías y derechos establecidos en la constitución lo que se traduce en la disminución del crecimiento y progreso que muchos aseguran permanece constante desde hace 25 años en el país; la variable jurídica que contempla el libre ejercicio de la actividad económica también es regulada por ordenanzas municipales, pero el marco legal en ocasiones no es suficiente ante el ineficiente control de los entes competentes en la correcta distribución de la economía informal y la invasión de esta en las aceras peatonales, por ejemplo.
El contrabando es un problema de grandes proporciones ya que a pesar del intenso control aduanero, miles de artículos de consumo diverso ingresan al país por la inmensa línea costera y fronteriza, lo que interviene en precios bajos ofrecidos por el buhonero pero un duro golpe a los sectores formales que pagan impuestos y ofrecen empleos estables para una masa de trabajadores que se ve amenazada ante el contrabando.
El fenómeno de la economía informal está diseminado a nivel mundial, pero es resaltable las dimensiones que adquiere en los países desarrollados por lo que no sólo el conocimiento de las causas podrá intervenir para una posible solución, sino que la voluntad política y la implementación neutral de la misma se establece como la primera solución para ingresar a quienes se dedican al buhonerismo a la actividad formal y con ello mejorar de forma notable su calidad de vida; así como evitar la anarquía y contaminación visual-ambiental presente en las ciudades.
El reflejo de la gente
Daniela Peña, periodista independiente, expresa que, en su opinión, la economía informal es un “mal necesario”, su causa es principalmente el desempleo que obliga a las personas a trabajar en múltiples actividades en la calle; considera que es una solución digna antes de caer en la delincuencia frente a la desesperación por no traer comida a los hogares. Peña también opina que en otros casos, la economía informal también se presta para realizar trabajos ilegales pues el contacto diario en la calle y la aparente facilidad del contrabando y otras actividades ilícitas resultan atractivas para muchas personas dedicadas al sector informal de la economía.
Alfredo Marcano, trabajador de una empresa básica, considera que la solución ante la presencia cada vez mayor de la economía informal en las calles y centros urbanos está expuesta desde hace mucho tiempo, en su opinión, se deben realizar grandes esfuerzos por parte de la municipalidad como ente rector, para organizar a estas personas en varias partes de la ciudad y favorecer su bienestar económico así como el orden y la correcta distribución urbanística. Marcano comenta que experiencias pasadas han demostrado la posibilidad del éxito puesto que en una época, el centro de San Félix permaneció libre de economía informal por mucho tiempo y la gente agradeció la gestión municipal para ese momento, pues no solo se observó un centro urbano despejado y limpio sino que aumentó la sensación de seguridad y sosiego en los peatones.
La economía informal es percibida como una actividad de neta subsistencia, sin embargo, el auge y mayor participación de la población en este sector ha fomentado diversos problemas tanto urbanos como sociales, así como también el buhonerismo se ha convertido en una actividad productiva generadora de riquezas, lo que llama la atención de una regulación legal y actuación política de rápida acción que permita dar un golpe certero hacia el daño que este tipo de actividades generan en el sector económico que garantiza el progreso del país.
Carlos Ortiz



