
Sergio Arias
Por Sergio Arias
El respeto mutuo que se ha proferido en un trabajador hacia otro, ha sido una constante por lo reducido del círculo que constituye el área de una industria, en la que por diferentes motivos y necesidades, coinciden con saludos respetuosos, alegres y solidarios, transcurren los encuentros que hasta por varias horas al día les obliga establecer una tertulia que cubre en su gran mayoría el tema de un contrato colectivo vencido y como lo conseguido anteriormente por muchos años, hasta lograr su jubilación que le permitía asegurar su futuro y el de su familia. Venían impecablemente recibiendo adelantos de prestaciones sociales cuando el trabajador así la solicitaba, el fideicomiso, evaluación por mérito, caja de ahorro, HCM y tantos otros logros hoy negados.
Es entonces, cuando cansados de tantos engaños, los trabajadores guiados por dirigentes sindicales de estas empresas, inician una serie de reclamos en los portones y movilizaciones hacia otras instancias, ante esta situación que se les escapa de sus acostumbrados controles, el gobierno busca como distraer, cambia de ministro, este no encuentra que hacer, que embuste meter; los trabajadores y sus líderes continúan todos unidos, siguen las luchas por sus reivindicaciones burladas, es entonces cuando el oficialismo saca otra carta de bajo de la manga, trae a la máxima autoridad nacional, convocan a un acto a los más radicales chavistas, con expresa instrucción de aplaudir hasta rabiar y este en vivo sin inmutarse con su cara fresca y lavada anuncia, voy a jugármelas con ustedes y los que no estaban en el show opinaron, ¿será que van a jugar con ellos?, ¿por qué no les entrega PDVAL?. El líder continuaba, tomen esas empresas, no las destruyan como lo hizo la IV República en los gobiernos de AD y Copei, con ese caradurismo de hacerle creer a toda la nación que el régimen se iniciaba, que él no tenía 11 años en el gobierno y que estas empresas se derrumbaron solas, que los presidentes paracaidistas venidos de otros lugares, los habían nombrados los de la IV República, ¿o serian los trabajadores culpables de la quiebra de estas industrias?, al exigir una buena atención de salud de HCM por citar un ejemplo, o serian los trabajadores que nombraron como administradores de las mismas a militares, profesores de educación física e inclusive a un ex- secuestrador en épocas pasadas, del cual el mismo lo comenta como una hazaña.
Guayana y el país hoy decepcionado antes el barniz utilizado al entregarles a los trabajadores, unas empresas destruidas a los que mañana culparán de la quiebra como excusas.
Esta aparente fachada, con la que pretenden engañar a los que jamás se dejarán, es tratar de llegar con estas destruidas empresas, a como dé lugar al 26 de septiembre, que para el gobierno es más importante que esas industrias como: Sidor, Venalum, Alcasa, Bauxilum y Carbonorca entre otras.
Ojala y dios no quiera, que los hermanos trabajadores en vez de confrontar no se enfrenten.



