Introducción por Jairo Louis

No cabe duda alguna de que la velocidad de las comunicaciones en la actualidad da para todo. De hecho, si damos por cierto ese dicho que dice “una mentira dicha 1000 veces se vuelve verdad”, las redes sociales y los teléfonos inteligentes vienen a ser instrumentos perfectos para convertir en realidad cualquier disparate.

Los incontables rumores corridos el día de hoy en Ciudad Guayana, una vez ocurrida la tragedia del avión estrellado en SIDOR, son solo un ejemplo de lo antes expuesto. No viene al caso comentar los detalles de las falsedades que circularon vía mensajería de Blackberry. Sólo quiero mostrar algunos tips publicados en marzo de este año por la periodista peruana EstherVargas para detectar a los llamados “rumorólogos”, personas dedicadas a la difusión de rumores sin confirmación y generalmente falsos.

Para leer el artículo de Vargas completo pueden acceder haciendo click aquí. A continuación, la lista de características que según esta colega definen a los “Rumorólogos”:

1.  Acostumbran a arrancar sus mensajes así: “Habría…”, “Me dicen que quizás…”, “Me han contado…”.

2. Lanzan preguntas y siembran la duda: “¿Será X el próximo ministro de Justicia?”.

3. Dan cuenta de información falsa, pero jamás se rectifican. Simplemente cambian de tema.

4. Usan y abusan de dos clásicos: “Buenas fuentes… ” o “Mis fuentes… “.

5. Participan de una conversación donde evidentemente se está discutiendo una información falsa, pero se acomodan a los ‘habría’, y los ‘rumores’ en lugar de ir a confirmar el dato.

6.  Son incapaces de contrastar información con las fuentes de fácil acceso que se encuentran en las propias redes: periodistas, autoridades o especialistas. Además del email, los mensajes en Facebook y los DM (Mensajes Directos) en Twitter funcionan perfecto.

7. Primero twittean y luego preguntan si es verdad.  Pasa una vez, dos, tres… no a cada rato.

8. Una manera un poquito más elegante, pero igual de deplorable se da cuando advierten que van a buscar la confirmación del dato/chisme/rumor: “Me estoy yendo a confirmar si es verdad que ocurrió…”.

9. Parece un buen analista de la política y de la coyuntura nacional, aunque su discurso acumule rumores y mentiras.  Antes de hacerle RT o de llevar su información a Facebook realiza tu trabajo: verifica lo que este buen periodista te dice.

10. Después de equivocarse o de mentir desaparece de escena hasta que las aguas se calmen. Es de la categoría imposible de fiar. Déjalo de seguir o cualquier día caerás en la trampa.