Por Jairo Louis

La ruptura de relaciones diplomáticas entre nuestro país y los vecinos colombianos ha hecho reventar a todos los sectores de ambos países en opiniones urgentes de todo tipo. Hay quienes dan la razón a Chávez, quienes dan la razón a Uribe, e incluso los que no le dan la razón a nadie. Sin embargo, dar o no la razón a un lado es menos importante que la intensidad con que se hace y los extremos a los que se puede llegar en defensa de una postura. Para algunos han empezado a soplar vientos de guerra.

No es la finalidad de estas líneas juzgar lo cerca o lejos que estamos de una guerra con Colombia. La idea es más bien que nos llevemos una mínima idea del verdadero significado de vivir una guerra en carne propia. Claro está que yo tampoco la he vivido, por eso les presento algunos testimonios de quienes sí:

Edith P. (así se identifica en su declaración) vivió en primera persona las desgracias de un campo de concentración Nazi. Éste es su testimonio:

“Auschwitz, si quisiera describirlo, diría que es, que no ha habido, que no ha habido, que la gente no ha inventado una expresión para describir lo que era Auschwitz. Era el infierno en la tierra. El silencio de Auschwitz era el infierno. Las noches eran el infierno y en los días nos levantábamos a las tres de la mañana, a las cuatro en el verano. ¡Cuando el sol salía no era como el sol! ¡Les juro que no brillaba! Estaba siempre rojo para mí, estaba siempre negro para mí, nunca fue vida. Sólo fue destrucción.”

Más testimonios del holocausto

El siguiente es un fragmento del testimonio de Juan J. Fermín, quien sirvió al ejército español en la guerra de los Balcanes:

… Con los soldados no eran generosos en detalles. Las misiones se resumían con una sola frase, momentos antes de embarcarse en los BMR, sin señalarnos ningún punto sobre el mapa. Ahora, años después, me doy cuenta que Bosnia no me ofrece una geometría coherente. Es una recopilación de paisajes aislados, sin más nombre que el relacionado con alguna anécdota. La Aldea de las Minas, donde nos echamos a dormir toda una noche, pisando aquí y allá sin desconfianzas. Dos días más tarde, el terreno había sido precintado por zapadores ucranianos, que nos enseñaron la media docena de minas antipersonales que acababan de desenterrar, sin creer que conserváramos intactas las piernas. El Pueblo del General. Campos de maíz eternos, que cruzábamos al ritmo de los Rolling Stones, hasta que vimos a un viejo levantando brazos en mitad del camino… (Ver testimonio completo)

Lo que viene ahora es una colección de retazos, una suerte de “collage” de consecuencias de haber combatido en la guerra de las Malvinas.

Y ya para cerrar esta nota, un video que representa una declaración curativa contra todas las excusas que intenten justificar las guerras: “La milonga del moro judío”, de Jorge Drexler. 

  • DINORAH LOPEZ

    NO VEO CUAL ES EL PROBLEMA DE ROMPER RELACIONES CON COLOMBIA. SI NO NOS ENTENDEMOS, PARA QUE SEGUIR?.
    SANTANDER TAMPOCO QUERIA A SIMON BOLIVAR.
    ESTE PROBLEMA DATA CASI DE 200 AÑOS. Y LAS RELACIONES ENTRE AMBOS PAISES JAMAS HAN SIDO DE MUTUA CONFIANZA. QUIZAS ES VENEZUELA QUIEN MAS HA QUERIDO A COLOMBIA, PERO DE COLOMBIA NO HEMOS RECIBIDO EL MISMO AFECTO.
    EL DIVORCIO ES NECESARIO EN ESTE CASO.

  • CHARLIE Garcia

    AQUI VIVEN MUCHOS COLOMBIANOS EN CONDICIONES DE IGUALDAD QUE LOS VENEZOLANOS. GOZAN DE DOBLE NACIONALIDAD Y DE TODOS LOS DERECHOS Y DEBERES QUE EXIGE NUESTRA CONSTITUCION.
    VENEZUELA ES UN PAIS SANO Y LIBRE Y NO PODEMOS ACEPTAR QUE SE NOS DENIGRE A NIVEL INTERNACIONAL.

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