1 Los mercados populares en las ciudades y pueblos son por tradición, un lugar donde conseguir alimentos para el consumo diario a precio económico y con amplia variedad para escoger. Antes de la llegada de las grandes cadenas de supermercados, eran la principal opción de la comunidad para el expendio de víveres.

Actualmente, el mercado municipal de Unare II aún mantiene una dinámica actividad a lo largo de todo el año. En sus 140 puestos asignados pueden encontrarse ventas de charcutería, víveres, quincallerías, reparaciones de electrodomésticos, ropa y hasta floristerías.

Su fundación se remonta al 14 de noviembre de 1986, cuando la hoy populosa parroquia Unare comenzaba a crecer y la construcción acelerada de urbanizaciones y bloques de apartamentos estaba en su apogeo. El mercado comenzó sus actividades de forma improvisada, con la llegada cada vez más frecuente de nuevos comerciantes que fueron estableciéndose en forma definitiva, posteriormente se construyó la infraestructura para el actual expendio de alimentos y se institucionalizó su existencia.

Son muchos quienes trabajan allí y son ejemplo de humanidad, dedicación y constancia; es a ellos a quienes este breve reportaje enaltece, pues son reflejo de que una ciudad modelo se forma con ciudadanos como ellos.

A continuación se presentan dos historias, dos testimonios de mujeres luchadoras que han sido pioneras del mercado municipal Unare II, y con su labor, dan el modelo del venezolano forjador del progreso, del guayanés que día a día engrandece su ciudad.

25 años de trabajo ininterrumpido

8 Eneida Lorenzo tiene más de dos décadas en la venta de charcutería. Su puesto se encuentra cercano a la entrada y recibe la constante visita de clientes que para ella son caras conocidas, pues han sido fieles a sus productos por muchos años.

La gente en su mayoría llega en busca de una mezcla especial que contiene tocineta, jamón y chorizo, utilizada para la preparación del popular perico; no faltan quienes siempre piden rebajas en los precios, o los que entablan una larga conversación con la señora Eneida, pues su amabilidad es propicia para ello.

Llegó de San Juan de los Morros, estado Guárico, en busca de una oportunidad de trabajo en Ciudad Guayana; junto a su esposo, establecieron la venta de uno de los primeros puestos de charcutería que se instaló en el mercado municipal.

Eneida considera que gracias a la constancia y ganas de trabajo, pudo criar a sus tres hijas y formar un hogar armonioso. Su negocio no ha cambiado mucho con el paso de los años, pero la variedad de productos, el buen trato y los precios bajos son garantía del éxito en su opinión.

Considera que sus años de trabajo en el mercado municipal le han dejado una enseñanza invaluable, la convivencia con sus compañeros de labor y con sus clientes. “Uno aprende que con el tiempo, los amigos son aquellos con quienes convives día a día, quienes te dan una mano cuando más lo necesitas”.

Trabajadora sin descanso

5 María Elena Ruiz posee un puesto de quincallería desde hace 19 años en el mercado. Su día transcurre entre la atención al público y la variedad de mercancía que conoce a la perfección, abre su negocio puntualmente desde las seis de la mañana hasta el mediodía. Confiesa que casi nunca cierra su puesto, para ella el trabajo es una razón de vida.

Desde Mérida, llegó a Ciudad Guayana atraída por las oportunidades que esta región ofrecía, trabajó en Sidor y luego unos años en la Alcaldía. Tras un tiempo de servicio en la municipalidad, decide arriesgarse por su cuenta en un negocio que en su momento representó un gran salto para su vida.

6 Se armó de valentía e instaló una mesa en las adyacencias del hoy mercado municipal y comenzó a vender mercancía diversa a precios económicos. Poco a poco se dio a conocer en la comunidad y le fue asignado el puesto que hoy ocupa, expresa que cada día siente el cariño que la gente le tiene en el mercado y que su esfuerzo puede ser un ejemplo para todo aquel que decide independizarse.

María Elena ha criado a sus dos hijas, una de ellas ingeniero en sistemas y otra médico, gracias al esfuerzo que ha puesto durante tantos años al frente de su puesto en el mercado.

La entrevista concluye con una enseñanza tras los años de experiencia: “En esta ciudad, si sabes vivir, estarás bien, se debe ayudar a quien lo necesite sin invadir su privacidad, evitar el chisme y ser preocupado por las necesidades de los demás”. Su personalidad alegre refleja también una nostalgia en la que resulta difícil indagar, pero tras la larga conversación queda la sensación de que desea ser recordada por su abnegada labor como ama de casa y comerciante.

El mercado municipal de Unare II es sin duda, un centro de historias y ejemplos, un ambiente lleno de trabajo y servicio donde con sonrisas y picardía se entremezclan historias de cotidianidad y virtud.

Carlos Ortiz

  • AlFREDO MORENO

    uno de los mejores mercados de la zona.