Petroglifos de Guayana

16 agosto 2010

Carlos Ortiz

1 Signos prehispánicos grabados en piedra que representan las primeras expresiones del arte, aprehensión del entorno por parte del ser humano para dejar testimonio de su existencia; a continuación un relato de los petroglifos, y de aquellos encontrados en nuestra región.

Los petroglifos que han sido encontrados en territorio venezolano desde hace varias décadas, como parte del esfuerzo de antropólogos e historiadores diversos, han sido ubicados en un período de la historia comprendido entre 5000 y 1000 años antes de Cristo; lo que infiere la antigüedad y valor supremo de estos grabados que denotan las costumbres y el modo de vida de los que quizá fueron primeros habitantes del territorio americano, mucho antes de la conquista y mucho antes de la historia que en general conoce el ciudadano común.

En nuestro país, la mayor parte de petroglifos no están delimitados a un área específica, pues se hallan diseminados por extensas zonas de la Cordillera de la Costa, en el centro del país, donde se halla el más grande de todos conocido como “La Rueda del Indio” en la población de Chirgua del estado Carabobo, y en la región Guayana localizados en los márgenes o pequeñas islas de los ríos selváticos como el Orinoco y mayormente documentados en el Caroní, donde se realizó una importante misión de rescate hace algunos años en las áreas, ahora inundadas, del Lago de Guri.

Hasta el momento no existen datos precisos sobre el significado de estas representaciones del arte, muchas de ellas infieren que transmitían una relación con el Universo, quizá con la finalidad de exponer a nuevas generaciones de esas culturas prehistóricas e indígenas, absorbidas por el tiempo, el conocimiento de los astros y el significado de estos con las actividades que normalmente los primeros pobladores realizaban, pues como muchas de las culturas antiguas, el conocimiento de la naturaleza y el respeto hacia ella siempre fue una constante y sorprende cada día con los nuevos elementos descubiertos.

Según Jeannine Sujo y Ruby Valenzuela, autoras de un documento que contiene investigaciones precisas sobre el diseño de los petroglifos venezolanos, existen unos seis usos principales bajo los cuales se creaban estos grabados; referidos en primer lugar a la demarcación territorial para prevenir y alertar posibles invasiones y mercenarios a las poblaciones sedentarias.

Su uso como cementerios pues los signos e inscripciones en la piedra delimitaban las3 áreas de descanso para los fallecidos e incluso algunos elementos de tipo religioso en estrecho contacto con la vida en el “más allá”; también como calendarios que se leían según la subida o bajada de las aguas de los ríos, lo que representa una vez más el conocimiento de estas culturas prehispánicas respecto a la naturaleza circundante y su comportamiento, como indicaciones claras para las migraciones de los indígenas pues se piensa que en muchas ocasiones la falta de comida o la búsqueda de mejores condiciones obligó a comunidades enteras a trasladarse, dejando una huella de su permanencia en los petroglifos, indicadores de las mejores zonas de cacería sobre todo para las áreas selváticas o montañosas y por último como elementos sagrados que transmitían conceptos religiosos o como recordatorio de los mismos, buscando la trascendencia en el tiempo y el conocimiento permanente de sus creencias o costumbres.

Los petroglifos de Guayana

Con los trabajos de exploración para el aprovechamiento hidroeléctrico del Río Caroní, se descubrieron numerosos grabados en piedra que llamaron la atención de los primeros visitantes; los indígenas de las comunidades cercanas en su mayoría desconocían el origen de las representaciones, aunque manifestaban un permanente respeto hacia estas. Desde finales de la década del ’60 hasta mediados de los ‘80s se registró la mayor investigación de petroglifos en la región Guayana, el Alto Orinoco, el Bajo Caura, el río Yuruary, los Saltos de la Candelaria y en mayor cercanía a Ciudad Guayana los localizados en la zona de Arimagua en el río Caroní y en el cañón de Nekuima actualmente sumergido bajo las aguas del Lago de Guri fueron los lugares con mayor profusión de petroglifos.

5 Actualmente, muchos de los petroglifos rescatados se encuentran en museos de Caracas, en la zona de Bellas Artes y el Parque Los Caobos; otra parte se distribuyó para la exposición de arte permanente en la presa hidroeléctrica Simón Bolívar en Guri y en la central hidroeléctrica Francisco de Miranda en Caruachi. Los petroglifos representan un lado enigmático de nuestra prehistoria, respetados y admirados por los amantes del arte y la cultura en sus diversas representaciones como el indicio tangible de nuestros orígenes, plasmados en la roca y sumergidos para siempre bajo las aguas o escondidos entre la maleza esperando a ser descubiertos, serán un testimonio de los enigmas de la naturaleza y una cultura que permanece poco conocida hasta nuestros días.