Redacción Natalio Valery

Los descubrimientos del mineral del hierro, en 1927 con las minas del Pao y en 1947 con el Cerro Bolívar o Cerro de la Parima, trajo como  consecuencia, las instalaciones de las empresas Iron Mines Compay y Orinoco  Mining  Company, para su explotación e iniciar el desarrollo siderúrgico en Guayana, en la Junta Revolucionaria de Gobierno que presidió Rómulo Betancourt entre 1945/1947.

En la década de los 40, se iniciaron  estudios importantes como los realizados en las cuencas de los ríos Cuyuni y Caroní, observándose en este último, su potencialidad hidroeléctrica necesaria para  el desarrollo de Guayana.

Como producto del desarrollo de estas empresas, nace el 9 de febrero de 1952 la ciudad de Puerto Ordaz, con la colocación de la piedra fundacional por el bolivarense Tcnel. Luis Felipe Llovera Páez y bendecida por el Obispo de la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar, Monseñor Juan José Bernal.

El impulso en la producción de acero y en la explotación que tuvieron estas empresas, produjo que el gobierno democrático presidido por Rómulo Betancourt, creara en 1960 la Corporación Venezolana de Guayana para que planificara el desarrollo Industrial, como la alternativa válida del sector no petrolero.

Bajo este esquema, la Corporación Venezolana de Guayana funda la nueva ciudad, que daría sustento y soporte, a quienes se encargarían de diseñar y ejecutar los planes industriales de Guayana, desde la óptica de las potencialidades de la región, cuya ciudad fue bautizada  con el nombre de Santo Tomé de Guayana.

No hay duda, que el desarrollo de este emporio industrial, tuvieron participación directa, hombres civiles y demócratas como Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Leopoldo Sucre Figarella, y por otro lado, también el dictador General de División Marcos Pérez Jiménez y el militar General de Brigada Rafael Alfonzo Ravard, este ultimo más visto por los gobiernos democráticos, como una persona más civil que militar, a quien el presidente Betancourt le encomendó dirigir la Corporación Venezolana de Guayana, ente rector  y  planificador del desarrollo industrial de esta Región, como la alternativa válida del sector no petrolero.

También dejaron huellas emigrantes, que en la década de los 50, 60 y 70 por diversas razones dejaron sus países, así mismo llegaron de otras latitudes venezolanos provenientes de otras regiones del país, muchos con descendencias europeas y hasta indígenas, contribuyendo y participando en el desarrollo del Plan IV de Sidor.

También hay que resaltar, que estos señores emigrantes de origen italianos, españoles, franceses de la Isla de Córcega en su mayoría, portugueses, alemanes, ingleses provenientes de las Islas del Caribe principalmente de Trinidad y del medio oriente, integrados por libaneses, sirios y palestinos, llamados turcos, porque ingresaron al país con pasaporte de la república de Turquía, no solo le dieron empuje al comercio y a la minería de estas ciudades, sino que también echaron sus raíces, se quedaron para siempre levantando sus empresas con el sudor de su frente, junto a sus hijos, nietos y bisnietos, llegando a ejercer funciones de gobierno haciéndolo con amor, por engrandecer la ciudades donde vivian y viven, manejando los bienes del estado y de las ciudades con pulcritud, honestidad y honradez y así como entraban, salían con sus mismo patrimonio.

Sin embargo, las ciudades y poblaciones de nuestra estado,, hoy en día se encuentran en un estado sino deplorable, casi al borde del derrumbe, como el resto del país,  por la desidia de quienes hoy gobiernan.