Por Oliver Urbano

Foto www.elmundodeportivo.es/J.A Sirvent
España aplastó, literalmente, a una Polonia que se vio como una selección amateur. La roja jugó su último partido antes del mundial ratificando una vez más porqué es la candidata número uno a ganar en Sudáfrica. 6-0 y arte fue el resultado antes de emprender vuelo a suelo africano.
La superioridad de los dirigidos por Vicente Del Bosque resulta ser insultante para sus rivales. Polonia sólo la vio pasar de un lado a otro sin poder hacer mucho más que admirar tanta cátedra de buen fútbol.
El segundo gol es una obra maestra de juego en equipo, de pases cortos, de aprovechamiento de espacio y de calidad técnica. Silva fue el encargado de mandarla a guardar en ese segundo tanto, pero la elaboración del juego de hombres como Xavi e Iniesta, hace pensar que España es una máquina engranada que busca hacerse con un lugar en la historia de los mundiales.
Este redactor no vio jugar a Brasil en el 70 y tampoco fue testigo de la naranja mecánica de Johan Cruyff. Pero si España se rebela contra esa historia maldita que la ha perseguido en muchas copas mundiales, y se lleva a casa el trofeo que la acredita como campeona, este redactor se sentirá afortunado de poder transitar por este mundo en estos días.
A la otrora furia española hay que cambiarle el calificativo. Cualquier concepto referido a perfección es válido. Lo mejor de España es que sus 23 jugadores son los mejores de su país, sin lugar a dudas. Ves los nombres dentro del campo, repasas los sustitutos, y es aterradora la imagen. Llegará a Sudáfrica invicta después de 12 partidos.
Para ganar un mundial tienes que jugar siete encuentros a la perfección y España es capáz… muy capáz. Si termina alzando la copa, echará por borda cualquier alusión a los esquemas y las tácticas, conceptos tan comunes como aburridos en el fútbol moderno. De momento es un sueño que sólo en Sudáfrica podrá convertirse en realidad. Por el bien del fútbol, ójalá y despertemos con una sonrisa en los labios.



