La espera del fanático

1 junio 2010

Por Oliver Urbano

Fanático del fútbol inglés. Imagen de REUTERS/Hannibal Hanschke (Alemania)

Un fanático no hace más que contar las horas que restan para el primer pitazo. Organiza desde ya cómo será ese día, desde la hora en que despertará hasta la hora en que se irá a dormir para estar listo  la jornada siguiente. Por ahora piensa en muchas cosas, su mente deambula entre lo que vive y lo que va a vivir, pero está seguro que, desde el 11 de junio, su cerebro y todos sus receptores nerviosos estarán al servicio del mundial.

Empezó desde hace tiempo a pavimentar el terreno: compró la camiseta de su equipo, la banderita para el carro también (así no tenga carro). Se hizo acreedor de un televisor pantalla plana, y si no pudo hacerlo, seguro ya revisó cuáles restaurantes o bares deportivos transmitirán los juegos en su ciudad… ¡Esas y tantas cosas!

Se pregunta cómo será la inauguración, sabiendo de antemano que será mejor que la anterior. Cómo lucirán los estadios abarrotados de personas de todas las razas, cuándo terminará de llenar el álbum, cuántas quinielas acertará, quién será el nuevo campeón… ¡Esas y tantas preguntas!

Ha esperado durante cuatro años por esta fecha y ha sido agónica la espera. Se ha refugiado en muchos campeonatos y muchas copas pero sabe que esta es la verdadera, la que han levantado pocos y la que han peleado muchos. 1460 días parecían eternos, los 10 que quedan, lo parecen aún más.

  • LPI

    Excelente Oliver, esa es la viva expresión y el sentir de un fanático, aunque difícilmente me imagino a mi mismo tatuandome los emblemas de algún equipo en todo el rostro.