Carlos Ortiz

13 La Isla de Fajardo es un lugar de características únicas y con una comunidad tan amable como su entorno natural. En sus quince kilómetros de extensión en medio del Orinoco, cercana y la vez alejada de Ciudad Guayana, sus 192 pobladores transcurren su vida entre el sosiego reinante del lugar y las actividades propias de la agricultura y la pesca, en una sólida población que se estableció allí desde hace más de 50 años, como nuevos ocupantes de un territorio base para indígenas y españoles en la época colonial, en un paraje de misterio y belleza adornada por araguaneys amarillos y aves multicolores. Tan guayanesa como el macizo mismo y tan única como el inmenso Orinoco que le rodea, la Isla de Fajardo encierra paisajes de belleza inigualable, con pobladores que requieren de atención e infraestructura mínima necesaria para garantizar su bienestar, porvenir y calidad de vida.

Los pobladores de Fajardo demuestran un agradecimiento recurrente ante las bondades que la naturaleza les ofrece al poder hacer residencia en tan único y atractivo lugar, sin embargo, son seres humanos con requerimientos propios y básicos que la modernidad les ofrece para su bienestar y longevidad.

5 Un problema puntual que presenta la comunidad de Isla Fajardo es el agua para el consumo; desde sus primeros pobladores, el agua se tomaba directamente del Orinoco, lo que quizá fortaleció las defensas naturales de las familias residentes y evitó la presencia de enfermedades parasitarias y las diarreas recurrentes; pero en la actualidad, los niños pequeños son particularmente sensibles ante el agua sin tratar y con frecuencia presentan enfermedades relacionadas directamente al consumo de agua no apta. Según explica Ramona Ortega de Pagola, la diligente y servicial enfermera del único dispensario de la localidad, la amebiasis y fiebres producidas por parásitos y bacterias provenientes del agua del río sin filtración son frecuentes en la población infantil, lo que llama de inmediato a la presencia de una planta potabilizadora que permita solucionar este problema de salubridad para los habitantes de la isla, en general sanos y activos, según expresa Ramona.

Ramona Ortega también expresa su agradecimiento ante los operativos recurrentes que asisten a esta comunidad con atención en odontología, vacunación, oftalmología, y exámenes de laboratorio, aunque exhorta a la dotación más recurrente de medicamentos básicos para el dispensario y la pronta actuación para construir la planta potabilizadora, que según versiones de los pobladores, su instalación estaría en proceso de ser asumida por Hidrobolívar, ante un proyecto presentado hace algún tiempo por el consejo comunal y que incluyó también a la empresa Sidor, que se comprometió con la implementación de un flotador, parte del sistema de potabilización de agua que se implementa con frecuencia en las regiones rurales tropicales.

Un destino turístico potencial

Al carecer de infraestructura para las visitas turísticas, gran parte de la atracción de 4 este lugar se basa en la observación y el contacto con sus pobladores, aunque en tiempos recientes, se ha otorgado un incentivo educativo a los habitantes, vinculado a la elaboración de cerámicas y artesanías hechas con arcilla recolectada en la propia isla, y comercializada a módicos precios con la idea de promover la auto sustentabilidad de cada persona en el lugar y actividades económicas dignas y aprovechables a futuro. Al llegar, cada visitante ingresa en el poblado central de Fajardo, donde se encuentra la pequeña escuela, el ambulatorio y las casas con los habitantes más longevos, que siempre están dispuestos a ofrecer sus experiencias y anécdotas a quien se muestre receptivo y amistoso.

Su día a día transcurre en la pesca y la agricultura, si posee buenas condiciones físicas podrá realizar un pequeño recorrido por el mirador de la isla, los sembradíos de algunos pobladores y ser un testigo silencioso de la vida apacible de sus habitantes, a quienes los problemas de las grandes ciudades no les afectan pues su modo de vida ha adoptado una conducta sana y simple, basada en la tranquilidad reinante en el enclave natural y la sobrevivencia propia de la búsqueda de alimentos.

Otro lugar de atractivo es el cementerio, un raro y silencioso espacio escondido en la vegetación, donde descansan los restos de indígenas, otrora pobladores originarios, los españoles de la colonia, que encontraron en Isla Fajardo el lugar ideal para permanecer antes de la toma de San Félix y a los familiares de los actuales habitantes, quienes reposan bajo un imponente árbol y el canto de los pájaros que invita a la imaginación de historias y aventuras de la Venezuela colonial.

La ayuda que llegará

2 Una comunidad tan cercana a la ciudad clama por la atención inmediata a sus necesidades. Desde operativos médicos, educativos y de servicios públicos que ofrezcan a estas personas la calidad de vida que requieren como venezolanos. Toda iniciativa gubernamental o privada bien podría significar una ayuda invaluable a esta comunidad que les abrirá las puertas como uno más de su familia.

La Isla de Fajardo es un lugar que permanece intacto con el paso del tiempo, la mezcla de sus tonos marrones y verdes opacos, el viento omnipresente en cada rincón y la sensación de paz y seguridad tan valorada por el poblador como por el visitante recurrente, hacen de este sitio un monumento natural invaluable para la ciudad, que debería de contar con la ayuda frecuente de toda la sociedad guayanesa para mantener el espíritu amable y una historia de tradición y arraigo contada por generaciones de pobladores agricultores y pescadores.