Libros con Genio Por: Genio Lobo
Harold Bloom, escritor norteamericano, nacido en Nueva York en 1930. Hijo de inmigrantes judíos, estudió en Cornell y en Yale, ejerciendo posteriormente en ésta última, en Harvard y en la Universidad de Nueva York como docente. Es profesor de Humanidades en la Universidad de Yale y de Filología en la Universidad de Nueva York, y una de las personalidades más influyentes de la crítica literaria. Es miembro de la American Academy of Arts and Letters y, entre otros galardones prestigiosos, ha obtenido el McArthur Prize Fellow (1985), el Premio Alfonso Reyes de México y el Premio Internacional de Catalunya (2002) concedido por la Generalitat de Catalunya. Como autor, ha publicado más de veinticinco libros, entre los que sobresalen El canon occidental, Presagios del milenio, Shakespeare, La invención de lo humano, Cómo leer y por qué). Su obra polémica, mediante una visión muy particular sobre la teoría y critica literaria le han creado esa fama de polémico, renegando contra todo tipo de estudios culturales y materialistas y muy en especial por sus visones sobre la religión. En su Libro: “The Book of J” (El Libro J), sugiere que la figura de Yahvè fue inventada a nivel literario por una mujer.
Pero posiblemente la obra más polémica sea El canon occidental (1994), donde Bloom crea una lista de los que considera los mejores autores literarios de todos los tiempos. Además, Bloom cuestionó los conceptos de tradición e influencia con su definición de la “ansiedad de la influencia”, explicando la creación literaria como una especie de pugna entre el escritor y los escritores que lo preceden y que forman parte de la tradición.
En esta obra, el autor reivindica la autonomía de la estética, el placer de la lectura sin intenciones de redención social y basada en el puro goce intelectual y verbal
como reacción contra lo que él denomina la Escuela de Resentimiento: un mejunje crítico formado por multiculturalistas, marxistas, feministas, neoconservadores y neohistoricistas. Para Bloom, al igual que para Virigina Woolf, la crítica no es más que un intenso amor por la lectura, y ésa es la idea fundamental que nos transmite este lúcido ensayo.
Después de esta polémica obra, Harold Bloom, coloca (2005) su última creación “Genios”, donde en casi mas de mil páginas el autor plantea una definición personal del genio literario y justifica el centenar de nombres que ingresa en su lista. El autor al referirse al porque de los cien, señala: “Había planteado incluir muchos más, pero después me pareció que cien eran suficiente. Aparte de aquellos que no se pueden omitir, Shakespeare, Dante, Cervantes, Homero, Virgilio, Platón y sus pares, mi selección es completamente arbitraria e idiosincrática. Ciertamente no se trata de la “lista de los cien mejores” ni a mi juicio ni al de nadie más. Yo quería escribir sobre ellos”.
Harold Bloom, dice: “…el héroe particular entre estos cien es el doctor Samuel Johnson, el dios de la crítica literaria, pero no tengo el valor de enfrentar su juicio”
En el blog de Osmar Gomes da Silva, a la pregunta: “Genios tiene algo de enciclopédico, de proyecto ilustrado pero con cierta nostalgia, como si algo estuviese a punto de perderse para siempre.
Responde “Sí, así es. Me parece que cuando se pierde el concepto de genio, que todavía es un concepto vivo en Goethe, cuando se pasa de ahí al primer romanticismo y del primer romanticismo a la literatura del siglo XIX, y de ahí al XX, aunque el siglo XX de repente me resulta tan antiguo como el XIX, cuando se llega a una pérdida de este concepto, en el camino se ha acumulado un poso de tristeza.
Si a Goethe le hubieran preguntado por el genio más excelente habría dicho que Shakespeare, y yo mismo diría que nadie llegará a la altura de Shakespeare, Cervantes y Dante. Y hablo de ese poso sin tener en cuenta las tonterías que reinan hoy en el mundo académico anglosajón, en donde el estudio de la literatura ha muerto.
Hoy se trata de hacer crítica cultural y de lo que yo llamo resentimiento, que consiste en fijarse en la orientación sexual, el género, o la pigmentación de la piel de un escritor, sin fijarse para nada en su genio, entre otras cosas porque la idea les parece despreciable.”
Algunos de sus libros pueden ser bajados gratis por Internet.



