Por Natalio Valery Avila

Para que las Empresas Eléctricas de Distribución presten un servicio de calidad, confiable y seguro, requieren a nivel técnico, hacer los estudios correspondientes al comportamiento de la demanda a corto, mediano y largo plazo, es  decir a 2, 5 y 10 años con la finalidad de planificar las inversiones y garantizar el servicio a sus usuarios y a nivel administrativo, diseñar una política comercial que aumenten sus ingresos, con la reducción de las pérdidas no técnicas  y la capacitación de su capital humano.

Estos estudios se hacen partiendo de la situación en que se encuentre el sistema en un momento dado, para ello se requiere tener actualizada la información catastral de la red de alta y baja tensión, vale decir, los planos con toda la información correspondiente a las características de los equipos y elementos instalados en dichas redes y las curvas de carga horaria de cada uno de los circuitos eléctricos que salen de las subestaciones, con el objeto de conocer las demandas máximas y mínimas  y recopilar la información sobre los planes de los desarrollos que los Organismos Públicos y Privados nacional, regional y municipal tienen previstos ejecutar en el mediano y largo plazo, de esta manera las empresas de distribución pueden estimar el crecimiento de la demanda en esos períodos, haciendo revisiones periódicas para ir ajustando el crecimiento de las demandas.

Obtenida y estudiada la información,  se procede a la planificación de los programas de inversión para ejecutar  las mejoras y ampliaciones en las instalaciones eléctricas existentes, y construir las nuevas subestaciones y circuitos para satisfacer los nuevos desarrollos de urbanismos, grandes centros comerciales e industriales, satisfaciendo las exigencias de esos nuevos consumidores.

Los constantes apagones que se producen en los sistemas de distribución, provienen precisamente de la fragilidad existentes en sus instalaciones eléctricas, debido a  la desinversión y  falta de mantenimiento adecuado y oportuno en los equipos, no se ha ejecutado una verdadera planificación ni se han hecho los estudios correspondientes para optimizar estos sistemas.

A nivel administrativo, las empresas del sector eléctrico deben establecer mecanismos que conlleven a disminuir sus pérdidas no técnicas o también llamadas comerciales.

La reducción de estas pérdidas  no técnicas es fundamental, porque es una energía que se pierde y no se factura, y va en detrimento de los ingresos, que por supuesto influyen en los estados de resultados económicos y financieros de estas empresas.

Las empresas eléctricas deben crear dentro de su estructura, un área dedicada exclusivamente a desarrollar un plan para identificar los problemas y desplegar actividades que permitan la reducción y control de las pérdidas no técnicas, con el fin de recuperar la energía no facturada e incrementar los ingresos,  mejorando los estados financieros de dichas empresas.

En estos procesos de reducción de pérdidas no técnicas, es imprescindible entre otras actividades,  inspeccionar los puntos de entrega (medidores), supervisar el sistema de facturación (lectura, dirección del punto, aplicación de tarifa, revisión y análisis de consumos, etc.), y  recuperar la energía que se pierde producto del manipuleo mal intencionado de las personas en los puntos de entrega y por conexiones no autorizadas.

En conclusión, la empresa eléctrica del estado venezolano, sigue siendo deficiente en los estudios y análisis de los sistemas de distribución para garantizar estabilidad y calidad de servicio y en materia política comercial, que refleje  calidad administrativa de gestión, por negligencia política y gubernamental que no asigna los recursos económicos necesarios y la falta de capacitación de su capital humano.

Natalio Valery Ávila

Director Político Regional

Un Nuevo Tiempo

 

 

  • JAVIER

    EXCELENTE ARTICULO. SALUDOS/Javier