Redacción LPI

Los habitantes de la urbanización José Gregorio Hernández, mejor conocida como El Cerrito, de Puerto Ordaz, no escapan del problema habitacional. La mayoría vive en zonas de alto riesgo o “arrimados” en casa de otros familiares, por lo cual planifican estrategias para afrontar esta realidad.

Para frenar el galopante problema, los residentes han propuesto desde hace varios años poblar un terreno adyacente a la comunidad, sin embargo las trabas han estado a la orden del día, por lo cual este domingo, realizaron una asamblea, a fin de discutir sobre las acciones a tomar.

MaximilianaPezúa, Vocera del Comité de Tierras Urbanas (CTU) del consejo comunal del sector, indicó que entre los planes que estiman está que una comisión viaje a Caracas, con el propósito de hacer la solicitud formal del terreno ante la Asamblea Nacional (AN).

Pezúa aseguró que de acuerdo con el censo realizado en la comunidad hay 350 familias urgidas de una casa.  No concibe que existiendo el terreno para edificar soluciones habitacionales, las autoridades competentes no ofrezcan una respuesta a las personas necesitadas.

Reveló que sobre la UD-222 se cierne un problema legal que debe ser solucionado lo antes posible para que la comunidad pueda construir viviendas.

Recordó que “cuando comenzaron a hacerla urbanización Villa Náutica hubo un problema porque la empresa constructora Caufer Ingenieros C. A. quiso conectarse del servicio de aguas blancas y servidas de El Cerrito, lo que nosotros impedimos, ya que nos iba ocasionar daños a nuestros servicios, la empresa nos demandó y hasta tuvimos enfrentamientos con la Guardia Nacional”.

Evocó que en 1987 CVG Ferrocasa realizó un contrato de venta de pago diferido con Caufer C.A. por la UD-222, pero en 1999 la constructora abandonó el proyecto de Villa Náutica y lo dejó a la mitad, pues una sentencia tribunalicia, a favor de El Cerrito, le impidió tomar parte de sus servicios básicos y concluir la urbanización.

Señaló que Banesco embargó a la constructora, ya que no terminó las viviendas y CVG Ferrocasa en vez de recuperar la propiedad, la cedió “protegiendo los intereses de la empresa privada”.

Advirtió que elevarán “esta irregularidad” ante la Fiscalía del Ministerio  Público y la Procuraduría General de la República para que se abra una investigación, pues -según ella- “hay intereses oscuros aquí”.

“Los terrenos de la UD-222 están ociosos, abandonados y engordados por banqueros, quienes lo venderán al mejor postor por sumas millonarias, afectando a la nación y a familias necesitadas de casas”, resumió.

Urgente necesidad

Mientras el consejo comunal tramita legalmente la posibilidad de edificar casas en el terreno, la incomodidad vecinal crece entre quienes deben vivir rodeados del peligro o la incomodad del hacinamiento. Tal es el caso Pablo Ruiz, quien habita en una barraca junto con sus tres hijas, una de las cuales ya tiene familia.

“Vivimos en la casa ocho personas, en esta zona de alto riesgo”, afirmó quien tiene como patio trasero una laguna contaminante, donde van a parar aguas negras y parte de la basura de la zona.

Refirió que “tengo 46 años aquí y el llamado que hacemos es a que nos den el terreno de la UD-222 para reubicarnos allí y tener mejores condiciones de vida”.

Así como Ruiz, Madelaine Russell, debe lidiar con la contaminación y las inundaciones cuando llueve. La muchacha reside junto con su esposo y tres hijos en una pequeña casa de bloques.

Dijo que “aquí debemos lidiar con la pudrición de la basura y la contaminación (…) la casa es prestada, pertenece a mi hermano, pero yo necesito tener mi casa propia”.

Enrique Martínez es un joven obrero, de 24 años de edad, que vive en casa de su suegra, junto con su esposa, en estado de hacinamiento. Aún no tiene hijos, pero sueña con brindarle -en un futuro no muy lejano- un techo propio a su pareja.

“Aquí estamos desesperados, no hayamos qué hacer para que el Gobierno nos atienda, queremos tener nuestras casas y en la comunidad hay un terreno, pero nos tienen engañados, sólo necesitamos el terreno y ahí vemos cómo hacemos para construir nuestras casas”, planteó.