Redacción Grecia Cabrices. Martes, 10 de Enero de 2012 / Correo del Caroní

En estos días las conversaciones de todos no se apartan del tema político. Estamos comenzando un año en el que los de unas tendencias y de otras, esperamos cambios para el país, para la sociedad, para nuestra familia, para nuestra calidad de vida. Y esos cambios los relacionamos básicamente con el acontecer político.

Quiero ofrecer a mis lectores, en sucesivos artículos, mi visión personal de la política, qué sentido tiene trabajar en ella, los principios éticos que deben regirla y por qué y cómo vale la pena comprometerse en esta actividad social. Especialmente en estos tiempos es fundamental definir la visión de lo que queremos lograr. Porque nuestro futuro no está sólo en el cambio de gobernantes, sino en el cambio de visión de la sociedad que deseamos, en el rescate de valores éticos perdidos, en el cambio de conductas en el ejercicio del liderazgo político y en el cambio de actitudes, y conductas de todos los ciudadanos.

Política es el arte de gobernar, el arte de conducir o conducirse una sociedad, un grupo humano, para el bienestar, la calidad de vida y la convivencia armoniosa de sus miembros, como individuos y como colectivo. Etimológicamente la palabra viene de la raíz griega polis, o sea la ciudad, la organización humana que convive y que como tal se organiza para satisfacer sus necesidades individuales y colectivas armonizando ambas.

Lamentablemente en el ejercicio de esa función de administración de la sociedad hoy vemos cómo en países como el nuestro, que poseen recursos naturales capaces de impulsar desarrollos económicos importantes, el desarrollo social generalmente va en retraso con respecto al primero, con sistemas políticos inaceptables en cuanto al respeto de los derechos humanos y la búsqueda del bienestar de los ciudadanos. Subsisten y se agravan grandes franjas de pobreza y la calidad de vida de la población no se compagina con el nivel de la riqueza que produce la explotación de sus recursos naturales. Es tal cual la imagen de nuestro país, la cual ha ido empeorando en los últimos años, en dirección contraria al aumento de los ingresos y recursos económicos del Estado.

¿Por qué los gobernantes, es decir los administradores designados o electos para atender las necesidades de la “polis” en diferentes países no han tenido éxito en su rol de lograr el bienestar individual y colectivo de la sociedad que dirigen, a la cual deben servir?

Quizá porque muy a menudo se asume la política como una carrera personal o de grupo por el poder, para satisfacer intereses personales y del grupo al que se pertenece, olvidando los de la sociedad.

Evidentemente, quien decida asumir un liderazgo político para trabajar por el bienestar de la sociedad, tiene que aspirar a asumir posiciones de gobierno en las instituciones públicas de la Nación para desde allí dirigir y ejecutar políticas en beneficio de la sociedad. Por tanto, buscar el poder para servir es legítimo y necesario. Organizarse en un partido político con el mismo fin es legítimo y necesario.

La desviación y deformación del sentido de la política ha consistido en pretender utilizar las posiciones de gobierno y la pertenencia o los liderazgos en los partidos políticos como fuente para la satisfacción de intereses personales, para el enriquecimiento personal o simplemente para el uso personal del poder sobre personas, bienes, instituciones y relaciones sociales.

Definitivamente ese no es el sentido de la política. La política es y debe ser servicio. Requiere de los líderes desprendimiento, vocación para servir, honestidad y rectitud en el trabajo personal mismo, en la administración de los dineros públicos y en el manejo y uso de los recursos del poder y del poder mismo. Es decir, poseer y demostrar valores éticos y morales en cada una de sus actuaciones personales y de gobierno.

Ejercer roles políticos entonces, exige a los líderes en todos los niveles de la sociedad, en funciones de gobierno o fuera de él, la honestidad y el coraje para priorizar los intereses colectivos de la comunidad por encima de los propios, un compromiso real con el sentido correcto de la política, de servicio a los otros, y un ejercicio equilibrado, honesto y justo del poder que lleguen a detentar.

Actuar en política tiene sentido para buscar, proponer, impulsar y ejecutar soluciones a los graves problemas sociales, económicos, culturales, de nuestras sociedades, que contribuyan a superar la pobreza y los profundos desequilibrios sociales.

Para brindar a todos los ciudadanos una calidad de vida digna, oportunidades de desarrollo individual y familiar en un ambiente de armonía, donde todos los actores puedan coexistir, opinar y aportar para la construcción común de un futuro mejor para todos. Construyendo así un mundo plural de paz, bienestar, libertades y justicia social.

Secretaria General de Un Nuevo Tiempo Bolívar