Por Irma Pinto

Después de que el pueblo español le exigiera a sus gobernantes una reforma laboral para aumentar el sistema productivo, el pasado 16 de junio fue aprobada sin consenso y por decreto.

Las reacciones por parte de los empresarios ha sido tildar a la misma de “reformita”, mientras que los sindicatos han anunciado una huelga en general y opinan que está en contra de los trabajadores.

El objetivo de la reforma pretende solucionar la crisis española en la que un estimado de 4 millones de personas están desempleados, además esta reforma penaliza los contratos temporales y a su vez facilita el despido en las empresas con pérdidas.

Se prevee que dicha Ley esté funcionando en el 2012, de manera que se ha estipulado la creación de un fondo para abonar indemnizaciones por parte de los despidos.