Por Jairo Louis

GayWeddingCake Se abre el telón y están todos en una gran fiesta. La torta blanca ubicada en una de las mesas no deja dudas: Se trata de una boda. Los invitados hacen lo más usual en cualquier boda, criticar. No faltó ni la hora loca. Podría llamarse una celebración nupcial perfecta. De pronto se oye el golpe de una cucharilla contra una copa, se hace el silencio y toma la palabra el padre de uno de los ahora esposos, quien pronuncia dejando notar los efectos del alcohol las siguientes palabras:

“Siempre soñé para mi hijo una mujer hermosa, una mujer que lo quisiera por lo que es, una mujer a su altura. Durante tantos años que me costó poner a mi muchacho de ese tamaño, esperé verlo sentar cabeza, criar a mis nietos junto a esa mujer fantástica. Hoy, al ver a mi hijo Mauricio dar ese gran paso, sólo espero que algún día Gerardo se opere para convertirse en esa mujer que soñé para mi muchacho ¡Salud!”

¡Ah! ¿No lo había comentado? Se trataba de una boda entre dos varones… Compartí ese cuento en vista de que el parlamento argentino puso el tema de moda con su reciente discusión.

El asunto de la homosexualidad en general ha sido un acompañante indiscutible de la historia humana. A través de los siglos el tema ha dado lugar a las peores formas de vetos y castigos, pero también a historias hermosas, e incluso heroicas. El primer ejemplo a mostrar en estas notas es el poema “Para una Novia” escrito por la poetiza de isla de Lesbos, Safo:

Paréceme a mí que es igual a los dioses el mortal que se sienta frente a tí, y desde tan cerca te oye hablar dulcemente y sonreír de esa manera tan encantadora.
El espectáculo derrite mi corazón dentro del pecho. Apenas te veo así un instante, me quedo sin voz. Se me traba la lengua. Un fuego penetrante fluye en seguida por debajo de mi piel. No ven nada mis ojos y empiezan a zumbarme los oídos. Me cae a raudales el sudor. Tiembla mi cuerpo entero. Me vuelvo más verde que la hierba. Quedo desfallecida y es todo mi aspecto el de una muerta…

También hay ejemplos más recientes. Podríamos nombrar interesantes ejemplos mostrados en la pantalla grande: “Los chicos no lloran” y “El secreto de la montaña”, por nombrar solo un par de películas.

No puede cabernos duda de que una de las ramas artísticas que más se han nutrido de la existencia de los “Gays” es el humorismo. Algunas veces con todo ofensivo, pero hay casos más elegantes como el que muestran los, oportunamente argentinos, de Les Luthiers:

Y luego de que hayan visto el videíto de arriba, la misión de este artículo se da por cumplida. Un vistazo a la homosexualidad sin ese tono sufrido del discriminado ni las vestiduras rasgadas de la alta moral. El debate, amigo lector, le toca a Ud.

  • el liderato

    en este diario debe de haber un pato, todos los dias escriben algo de homosexuales