Hay novelas que después de leídas continuarán iluminando túneles en la conciencia, abriendo puertas y habitaciones a las que no nos habíamos asomado pese a estar dentro de nosotros
José Saramago
Libros con genio por Genio Lobo
La novela de Ki Longfellow se basa en los documentos de Nag Hammadi descubiertos en 1945. La autora, tras siete años de investigación, se atreve a relatarnos esta asombrosa versión, en la que María Magdalena se revela como la discípula favorita, que se convirtió en el apóstol más amado.
Desde la voz de la propia protagonista, la historia comienza narrando cómo es expulsada de la casa de su padre, uno de los sacerdotes más adinerados del sanedrín, junto con su amiga Salomé, acusadas de brujería, puesto que gustaban de invocar espíritus y hacer predicciones de futuro. Pero éste no es más que el comienzo de las aventuras que su vida le traerá.
Las dos amigas son reclutadas por un grupo de revolucionarios, entre los cuales se encuentra algún viejo conocido de su padre, que ven en ellas a dos profetisas sin instrucción ávidas de conocimiento y llenas de un poder especial, por ello las conducen hasta Alejandría, donde aprenden filosofía, poesía e infinidad de materias. Con el inconveniente de que desde que escapan de la casa de su padre, deben hacerse pasar por hombre para llevar la vida del estudio y el saber.
Las jóvenes, tras volver a Damasco y a lo largo de toda la novela, recorren numerosas ciudades y se van viendo inmersas, no sin quererlo, en un mundo de revoluciones y corrientes de pensamiento, gracias a lo cual conocerán a sus Mesías, Juan el Bautista o Yehoshua.
Entre Zelotes, Samaritanos, Fariseos, Los Muchos, Los Pocos y todos los grupos de judíos que desean alzarse contra Roma y encontrar a su salvador transcurren sus vidas, cada una al lado de quien considera más digno de su fidelidad y devoción.
En la novela María Magdalena no es la pecadora, prostituta arrepentida a la que estábamos acostumbrados; es una mujer sabia, luchadora, que ha de hacerse pasar por un hombre para tener una oportunidad y que además tiene un poder especial, es una profetisa que descubre en Yehoshua al Mesías real del pueblo Judío. ¿Puede ser ésta la verdadera historia de La Magdalena?
La autora, mitad india mitad indio-iroquesa, nos acerca a una época que teníamos idealizada y nos descubre el lugar en que aconteció el nacimiento de una nueva era.
La lectura de este libro nos traslada a El Código Da Vinci, donde Brown, expone la teoría de que María Magdalena era la mujer de Cristo y la portadora de Su descendencia: a saber, una niña llamada Sara, que posteriormente dará a luz a toda la dinastía del linaje de David. Esta dinastía llegará a convertirse en la línea sucesoria de reyes merovingios de Francia, que finalmente pasará a la clandestinidad y será protegida por una sociedad secreta conocida como el Priorato de Sión.
Hay algo que sí se puede decir con toda seguridad: la creencia largamente sostenida de que María Magdalena era una prostituta arrepentida es falsa. En realidad, la idea de que era una prostituta es una falsía. En el siglo VI, el papa Gregorio I hizo una solemne proclamación de que María Magdalena era una pecadora, una prostituta arrepentida, pero en realidad estaba mezclando a tres mujeres diferentes, además de interpretar erróneamente o interesadamente a Lucas: 7 y 8. Desde luego, la Iglesia nunca se ha preocupado por corregir esta situación, ya que, hasta 1969, fecha en que el Vaticano emitió una tímida retractación, no se dejó de sostener que María era una mujer descarriada.
En los Evangelios se puede ver que María juega un papel muy similar a un discípulo. Está con Jesús en tres de sus momentos claves: lo observa mientras es crucificado, ayuda en Su entierro y es la primera persona que se encuentra con Cristo resucitado. Estos hechos la hacen importante, como mínimo, en el plano simbólico y pueden explicar el hecho que Pedro sea tan despectivo con ella, como se verá más adelante.
Hay alguna prueba de que hubiera una relación más íntima entre la Magdalena y Jesús? Lamentablemente, el Nuevo Testamento indica nada al respecto. La lectura convencional de los Evangelios no nos da pista alguna de una posible relación entre ambos: de hecho, el silencio sobre el asunto resulta ensordecedor. Sin embargo, una vez afirmado esto, deberíamos recordar que el texto del Nuevo Testamento, tal como lo conocemos hoy, ha pasado por muchos procesos de edición y de añadiduras. También ha pasado por muchas traducciones hasta llegar a ser lo que es ahora. Así que, ¿qué hay de las fuentes al margen de los Evangelios tradicionales? Preguntas como estas hacen interesante la lectura del Secreto de María Magdalena y de obras como El Código Da Vinci
Los escritores Michael Baigent, Richard Leigh, y Henry Lincoln, autores de "The holy blood and the Holy Grail", dejan una interrogante: Se caso Jesucristo? En la obra, Citan, en particular, el primer milagro importante de Jesús, la transformación de agua en vino en las bodas de Caná (Juan 2:1-13). Según la conocida historia, Jesús y su madre María fueron invitados -o llamados- a una boda campesina. Por razones que el Evangelio no explica, María pidió a Jesús que repusiera el vino, cosa que normalmente hubiese correspondido al dueño de casa o a la familia del novio. Porque iba a hacerlo, a menos que, en realidad, se tratara de su propia boda? Hay pruebas más directas que aparecen inmediatamente después de la realización del milagro, cuando el maestro sala de la boda llama al novio y le dijo "Todos sirven primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos el inferior, pero te has guardado el vino bueno hasta ahora". La implicación es clara: la boda es la del mismo Cristo.
Si la suposición es correcta, hay que preguntarse: entonces, quien fue la esposa de Cristo? Nuevamente, los autores tienen una respuesta. Las dos candidatas más obvias, después de leer los Evangelios son María Magdalena y María de Betania. Los autores suponen que esos dos personajes son en realidad una sola mujer, y que fue la esposa de Cristo. En los Evangelios apócrifos, que fueron suprimidos a principios de la historia de la Iglesia, se encuentran algunas confirmaciones de esta teoría. En el Evangelio de María, por ejemplo, Pedro habla a María Magdalena con estas palabras: “Hermana, sabemos que el Salvador te amaba más que al resto de las mujeres. Dinos las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces pero nosotros no?” Después, Pedro se queja a los demás discípulos. Verdaderamente hablaba en privado con una mujer y no abiertamente con nosotros? Debemos dar media vuelta y escucharla a ella? La prefería a nosotros? Más tarde, uno de los otros discípulos lo consuela: Seguramente el Salvador la conocía muy bien. Y por eso la amaba más que a nosotros.
Los autores se refieren al Evangelio de Felipe: “Y la compañera del Salvador es María Magdalena. Pero Cristo la amaba más que a todos los discípulos y solía besarla con frecuencia en la boca. Los demás discípulos se ofendieron por esto y expresaron su desaprobación”. Le dijeron "Por que la amas más que a todos nosotros?" El Salvador respondió diciéndoles "Porque no os amo como a ella?"
Para quienes tengan interés de ir mas allá de la simple lectura de la obra, veamos algo sobre el Evangelio de Felipe.
Se trata de un escrito contenido en el Codex II de la colección de Códices coptos de Nag-Hammadi (NHC), ahora en el Museo copto de El Cairo. Nada tiene que ver con un “Evangelio de Felipe” citado por San Epifanio que dice que lo usaban unos herejes de Egipto, o con el que otros escritores eclesiásticos mencionan como de los maniqueos. El escrito de Nag Hammadi (NHC II 51,29- 86,19) lleva al final como título “Evangelio según Felipe”, aunque en realidad ni es un evangelio –no es narración de la vida de Jesús-, ni el texto del mismo se presenta como de Felipe. Ese título es una añadidura posterior a su redacción original, hecha probablemente en griego hacia el s. III, sobre la base de que a ese apóstol se atribuye el dicho de que José el Carpintero hizo la cruz de los árboles que él mismo había plantado (91)
Entre los puntos que más están atrayendo la atención sobre este evangelio es lo que en él se lee sobre Jesús y la Magdalena. Ésta es presentada como la “compañera” de Cristo (36) y se dice que “el Señor la besó (en la boca) repetidas veces” porque la amaba más que a todos los discípulos (59). Estas expresiones, que a primera vista podrían parecer eróticas, se emplean para simbolizar que la Magdalena había adquirido la perfección propia del gnóstico y había llegado a la luz porque se lo había concedido Cristo. Sucede algo parecido cuando se habla de “la cámara nupcial” como un sacramento – o literalmente misterio- que viene a ser culminación del Bautismo, la Unción, la Eucaristía y la Redención. La imagen del matrimonio es empleada como símbolo de la unión entre el alma y su ángel en ese sacramento de la “la cámara nupcial”. En el Evangelio de Felipe tal sacramento representa la adquisición de la unidad originaria del hombre ya en este mundo y que culminará en el mundo celeste que, para el autor, es la propia y verdadera “cámara nupcial”.
(Felipe fue seguidor de Juan el Bautista y estaba con él cuando señaló a Jesús como el Cordero de Dios. Fue el quinto apóstol y llamado por el mismo Jesús a que lo siguiera y luego de ese llamado, trajo consigo a su amigo Bartolomé (Natanael).)
Libros y muchas cosas más, en el leer esta la sabiduría del conocimiento



