Libros con genio por Genio Lobo

insominio-de-bolivar En declaraciones dadas por Jorge Volpi, con motivo de la presentación en Bogotá, este ensayo, indico: "América Latina tal y como era conocida desapareció, así como sus dictadores, su realismo mágico, su exotismo y sus guerrillas, y para reconstruirse debe buscar la democracia y la integración".

Volpi, además señala que Latinoamérica se ha vuelto una región normal.” Y esa normalidad está determinada por su, cada vez mayor, similitud con las naciones de Europa.” En su presentación Volpi, recuerda que: “algunos temas de su ensayo literario tomaron como pretexto el inicio de las celebraciones del Bicentenario de las independencias latinoamericanas para analizar qué ha llegado a ser y hacia dónde se dirige el proyecto que un día soñó el Libertador.

En su libro, Volpi afirma que aborda temas polémicos, como la evolución de la democracia, los líderes de la región, el narcotráfico y los asuntos locales que trascienden las fronteras. En ese marco, el escritor llega a poner en labios de Simón Bolívar la frase: “Una América unida, menudo disparate”.
El escritor aseguró que uno de los pasos para la integración es un relevo generacional de los actuales Gobiernos “mesiánicos”, que tienen a Hugo Chávez, de Venezuela, y a Álvaro Uribe, de Colombia, como protagonistas, y que impiden ver los puntos comunes entre las naciones.
Según Volpi, aunque cada uno tiene su estilo, existen pocas diferencias entre Chávez, Uribe, Rafael Correa, Daniel Ortega o Evo Morales.
Todos “poseen la misma propensión al populismo, los mismos tics mesiánicos, la misma tentación salvadora” y, sobre todo, una “desconfianza hacia las reglas democráticas”.

jorge_volpi-1 En Salamanca, donde Volpi confiesa haber descubierto por primera vez “que yo era latinoamericano”, lo asalta una “repentina necesidad de bailar salsa”. En una visita a Santa Cruz de la Sierra, antes de la cual asegura que “para mis compatriotas dirigirse allí resultaría tan exótico como viajar a Kazajstán, Botsuana o la luna”, le sorprende encontrar “una ciudad normal, vamos, lo cual es ya una anormalidad en esta parte del mundo”. Describe el cierre del Paseo de la Reforma en la ciudad de México, durante el conflicto posterior a las elecciones de 2006, como una alucinante mezcla de cuento de Cortázar y película de Amenábar que tuvo a “la ciudad más grande del mundo paralizada durante semanas, en un caos inimaginable”. La crisis del Transantiago en 2007, una malograda reforma que buscaba hacer más eficiente el sistema de transporte público en la capital chilena pero que por errores de planeación terminó colapsándolo, la interpreta como “una prueba más –y, para colmo, en Chile– de que los políticos latinoamericanos aún se comportan como europeos destinados a rescatar del salvajismo y la barbarie a sus compatriotas”. De López Obrador, Ortega, Chávez, Uribe, Correa, Humala, Morales y los Kirchner dice que “ninguno es un dictador o un autócrata a la antigua, pero sus desplantes y excentricidades bien podrían figurar en una novela del boom”. Incluso la política como espectáculo mediático, ese imperio de las pantallas y las encuestas que avanza urbi et orbi, le parece un fenómeno que “en pocos sitios se ha vuelto tan acusado como en América Latina, acaso por el temple locuaz y bullanguero de nuestros líderes”. Plus ça change…

El insomnio de Bolívar obtuvo el II Premio Iberoamericano Debate-Casa de América (2009). Esta obra está disponible en Librería “Saint Jordi”, CC Atlántico, En los actuales momentos es una obra de interesante lectura que permitirá al lector llegar a conclusiones importantes sobre nuestra realidad política, más aun cuando hemos tomado el camino del Bicentenario.

‘La década perdida’. Autor: Carlos Salinas de Gortari.

El ex presidente Mexicano, Carlos Salinas de Gortari, autor de “La Década Perdida”, lanza en su obra dardos contra Ernesto Zedillo y Andrés Manuel López Obrador. Al primero lo culpa de fomentar un “saqueo” con el Fobaproa; al segundo, de reeditar las peores prácticas priístas.

Carlos Salinas de Gortari, ex presidente mexicano altamente criticado y satanizado por su gestión gubernamental, presenta una nueva obra, según la cual algunos críticos indican que: “La década perdida”, un título igual de plagiado que de errado: lo primero, porque se apropia del término utilizado por la CEPAL para resumir los tétricos resultados económicos y sociales de los años 80 en América Latina; lo segundo, porque al inculpar a los gobiernos de Ernesto Zedillo y Vicente Fox y limitar los errores y excesos a ese periodo, la suma de años perdidos da 12 y no diez.

Sus críticos señalan, que eso sería lo de menos, si el ex mandatario hubiera presentado un análisis real y serio sobre la concatenación de abusos, excesos, disparates y fracasos no de dos administraciones gubernamentales, la de Zedillo y la de Fox, sino de las cinco que se han pasado la estafeta desde el “último presidente de la Revolución”, como se autodenominó José López Portillo, que han seguido al pie de la letra el mismo manual operativo, con los resultados por todos conocidos y padecidos. describe al México actual en el desastre, rodeado por peligros, en medio de una gran polarización, y ante ello, se pronuncia por dar “la batalla de las ideas”, para que el país “retome el proceso de la modernización popular y soberanía”.

Mas allá de esas consideraciones criticas y refiriéndonos a la obra, el ex presidente de México (1988-1994), pretende hacer un replanteamiento de la ideología del liberalismo social, ante el fracaso de lo que llama “la mancuerna perfecta”, la alianza entre neoliberalismo y populismo autoritario.

Cancelar “el gran viraje histórico”, que significan esas dos tendencias que sepultaron su ideario de neoliberalismo social, es para Salinas de Gortari “una asignatura pendiente que reclama —escribe— un compromiso decidido, en las palabras y en los hechos, con las mejores causas históricas de México”.

En el libro La Década Perdida, Salinas de Gortari expone “la urgencia de una nueva alternativa” para la modernización popular de México.

El neoliberalismo que denuncia Salinas está representado en el texto por los ex presidentes Ernesto Zedillo Ponce de León y Vicente Fox Quesada, en tanto que el populismo autoritario está protagonizado por Andrés Manuel López Obrador.

A sus dos sucesores, Salinas no los menciona directamente en el libro, sólo mediante referencias de tiempo, lugar y papel, y por nombre, de manera indirecta, en citas de otras fuentes. En el caso de López Obrador, se refiere de manera expresa al ex jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Neoliberales y populistas, agrega, causaron entre 1995 y 2006 decepción, desesperanza y menos voluntad nacional, así como “una gran ansiedad por el destino de la próxima generación”.

En el epílogo de su libro, menciona a los miles de mexicanos que realizaron esfuerzos honestos a favor de la nación, en los gobiernos que enjuicia y en los partidos políticos principales. “Fueron avasallados en sus nobles propósitos”, expone.

Ante el desencanto de la población, una meta es “recuperar la capacidad de creer y curar la vergüenza de haber tenido fe” en el trabajo y su valía.

La Década Perdida es el segundo libro de Salinas en el autoexilio. En 2000 publicó México; un paso difícil a la modernidad, una memoria de gobierno, del desastre financiero de las primeras semanas de su sucesor, el encarcelamiento de su hermano Raúl.

Relata que en 1992, el PRI adopta el ideario de liberalismo social, “como la vía para promover las transformaciones sociales en el país”, cuando ya se disputaban la nación las otras dos alternativas. Aquella es la quinta etapa de promoción de libertades y justicia social, explica, que arranca con los postulados de la Constitución de 1857.

Finaliza el libro del 2000, con la perspectiva, que deposita en manos de las siguientes generaciones, “de construir una oportunidad para que se abra un nuevo capítulo del liberalismo social”.

Totalmente distanciado de este libro de Salinas, pero hablando de décadas gubernamentales perdidas y retomando la lectura de un trabajo presentado por Antonio Sánchez García, en una de sus columnas, dice, refiriéndose al gobierno venezolano, cosas como estas, “Será un amargo despertar. Y ni siquiera sabemos si luego de esta homérica borrachera tendremos algo más entre las manos que esta sorpresa de espanto. No se me ocurre otra imagen más descriptiva que la de los borrachos sentados al borde de la carretera, sorprendidos por el terrible accidente que acaban de provocar, entre la chatarra humeante, la sangre derramada, los llantos desesperados de los pobres inocentes empujados a la tragedia. En la bruma de su deshilvanada conciencia el horror de un futuro incierto.

Diez años de la más insólita irresponsabilidad y la más ominosa inconsciencia. Dos cifras inolvidables para la borgiana historia de nuestra infamia: setecientos cincuenta mil millones de dólares y 120 mil homicidios. En el balance del haber, nada. Ni una sola gran obra pública, carretera, represa, escuela, universidad. Nada de que enorgullecernos. Una sola comparación avergonzará por siempre la miserable ejecutoria del gobierno más inepto, corrupto y desalmado de nuestra historia: en ese mismo lapso el general Pérez Jiménez le cambió la faz a Caracas, construyó la mayor obra de ingeniería vial, levantó centros habitacionales monumentales y puso en pie una de las más esplendorosas obras de arquitectura universal: la ciudad universitaria. De este gobierno sólo sobrevivirán las ruinas de unos zarrapastrosos módulos misioneros.