Redacción Natalio Valery


Cuando se unificó al sector eléctrico nacional bajo una sola figura jurídica estatal, uno de los problemas más difícil pero no imposible de resolver, fue precisamente la reducción de la cantidad sindicatos existentes y la homologación de las convenciones colectivas a objeto de mantener la curva salarial más favorable, pero al hacer esta homologación, afectaba los pasivos laborales que aumentaban y que a la fecha aun se mantiene el peso de esa deuda laboral.

Hoy se observa que estos problemas aun vigentes, tienden agravarse,  cuando el gobierno nacional con su política del socialismo del siglo XXI, busca la manera de  eliminar y sustituir a los sindicatos por los llamados “control obrero”.

Un ejemplo o modelo organizativo a seguir, fue el que se utilizó en la empresa Sidor antes de ser nacionalizada y estatizada, cuando el sector trabajador se incorpora como accionista y durante ese lapso, se obtuvieron resultados altamente positivos.

El gobierno ha demostrado, que está muy lejos de gobernar en beneficios de los trabajadores.  Imponer la creación del “control obrero” como organización paralela a las sindicatos, era intentar eliminar a estos.

Los trabajadores del cualquier actividad productiva, perteneciente al sector privado o público en un régimen democrático, no se le debe ni puede coartárseles la decisión o derecho a sindicalizarse, por una determinada ideología política, y  mucho menos sometérseles a pertenecer a una organización propuesta por el gobierno de turno.

El gobierno al imponer políticas erróneas como las nacionalizaciones y estatizaciones, se le ha complicado las cosas en materia laboral y aunado al fracaso del control obrero, que solo optaron por obedecer los lineamientos impuestos desde el alto gobierno, introduciendo un proyecto netamente político, es por ello la reacción de los trabajadores de Guayana, cuando al observar estos desaciertos, les pusieron al gobierno nacional un freno, así lo demuestran los resultados en las pasadas elecciones de Bauxilum y en las recientes de Alcasa, cuando fueron barridos los sectores oficialistas por los factores democráticos. Los trabajadores de Guayana luchan porque esas empresas básicas vuelvan hacer  productivas y rentables como antes

El gobierno y su partido han demostrado, tener pocos profesionales y técnicos con capacidad y experiencia gerencial para el manejo de las empresas públicas y estatales,  casos palpables, el fracaso de las industrias básicas de Guayana, la baja producción ante la carencia de inversión y mantenimiento, de los sectores del aluminio, acero, hierro, petróleo  y oro, este último ha convertido  a Venezuela en el único país del mundo, donde la producción de este precioso metal sea un fracaso.

Concluyo exhortando al pueblo elector venezolano, acudir el 12 de febrero del próximo año, a elegir al candidato de la alternativa democrática, que derrotará al presidente causante de tal pesadilla.