Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve
El dirigente opositor, conocido popularmente como El Tigre, quiere seguir rugiendo en la política venezolana: “Lo estoy pensando, y muy seriamente”, responde, al ser interrogado acerca de sus aspiraciones.
Algo debe tener Eduardo Fernández, el hombre que pasará a la historia nacional como El Tigre (por su nombre de guerra en campaña presidencial de 1988), para que el presidente Hugo Chávez lo haya citado varias veces en sus alocuciones, y se haya referido a él como un dirigente opositor, del pasado de la Cuarta República, con quien puede sentarse a dialogar. ¿A qué lo atribuye? Fernández responde sin titubear:
“Cuidado si es que compartimos el mismo afecto por los mangos. Como él es de Barinas, allá se dan unos mangos espectaculares. A mí me gusta mucho el mango y su familia lo sabe, porque su familia fue muy activa en el partido Copei, y muy activa en la campaña electoral de El Tigre, en 1988. Tengo fotografías con el papá y la mamá en un evento de promoción de mi candidatura, y los recuerdo con mucho afecto”, relata.
Pero hay más: “En un momento muy crítico del país, cuando estaba el paro petrolero (2002), él solicitó mis opiniones, y yo le hablé con mucha sinceridad, con mucha claridad, y me atreví a hacerle una recomendación, y digo me atreví porque aconsejar a un señor que es Presidente de la República no es fácil. Pero le dije ‘Presidente, ya que usted me pide consejo, el único que me atrevo a darle es que nunca se olvide de que el Presidente de la República debe serlo de todos los venezolanos, y que a todos debe tratarlos con mucho respeto, especialmente a los que no somos sus partidarios, a los que somos sus adversarios. Siento que ese consejo lo siguió en su trato conmigo, pero lamentablemente creo que no lo siguió en el trato con otros venezolanos tan dignos de respeto, a quienes ha tratado muy severamente, con palabras muy duras”.
El otrora secretario general del partido Copei recibió al equipo del Correo del Orinoco en su oficina en el Centro de Políticas Públicas Ifedec, en Caracas. Años de fogueo en la Cuarta República (1958-1998) hacen que no pierda una oportunidad para el comentario picante; prueba de ello es que, al mostrar las matas de mango que circundan la edificación, apuntó que puede “agarrar mango bajito”, lo que en el mundo opositor significa que tal vez la oportunidad está servida ¿para ser candidato en 2012?
Todavía no ha formalizado su candidatura. “Cuando se termine de cerrar el cuadro de precandidatos, entonces tomaré mi decisión”, adelanta. “Lo estoy pensando, y muy seriamente, porque creo que el problema nacional reclama un liderazgo de equilibrio, de madurez y de capacidad de diálogo”.
-¿Usted siente que puede aportar eso?
-Siento que puedo aportar esas cosas.
Fernández rememora que le tocó enfrentarse a “catedrales” de la política nacional, como Rafael Caldera.
-Esa consigna de El Tigre… ¿se siente identificado con ella?
-Pues sí. Ni que quisiera quitármela me la puedo quitar.
-¿Se siente como un tigre?
-Me siento como un tigre, con la misma fortaleza que el tigre, sólo que con más madurez. Creo que el pueblo fue sabio, porque si hubiera sido Presidente en 1988 o 1989 a lo mejor no estaba suficientemente maduro. En cambio, en este momento estoy perfecto.
DENUNCIAR LA CONSPIRACIÓN
-El Presidente insiste en que es difícil que haya una relación de respeto con algunos factores de oposición, porque no lo respetan, no lo asumen como el Presidente. ¿Qué piensa?
-Creo que hay parte de razón de lado y lado, pero el más obligado es él, porque es el Presidente, y como dijo alguna vez un Presidente militar que tenía una gran formación civilista, el general Carlos Soublette: No pasa nada si la gente hace chistes del Presidente; sería muy grave que el Presidente haga chistes de la gente.
-Pero aquí hacen más que chistes del Presidente. Aquí hay faltas de respeto.
-Creo que el Presidente los disfruta. Déjame decirte que los provoca, y hasta los disfruta.
-El Presidente dice que hay una conspiración. Que hay sectores conspirando.
-Si alguien sabe de eso, es el Presidente. Primero, porque está más informado que cualquier ciudadano, y segundo porque ha practicado el oficio de conspirador. Si él piensa que hay conspiración, su deber es denunciarlo ante los órganos competentes, pero no mantener la denuncia que no se concreta en quiénes son los responsables y qué están haciendo, y en abrir un procedimiento judicial a ver qué existe.
-¿Usted cree que puede haber factores conspirando?
-No creo, porque tanto en el Gobierno como en la oposición hay la convicción de que tienen buenas posibilidades de ganar las elecciones. Entonces, si está abierto el camino de las elecciones… Yo soy jugador de dominó, y en dominó hay una frase: mano ganada no se tranca. Si estamos ganando la mano, la partida de dominó, ¿para qué la vamos a trancar? Ni a los líderes de la oposición, ni a los líderes del Gobierno, que ambos dicen estar muy seguros de que van a ganar las elecciones, les convendría que se interrumpa la normalidad institucional, democrática.
-¿Hay normalidad institucional?
-Hay muchos hechos que conspiran contra la normalidad institucional. Por ejemplo, declaraciones de altos jefes militares dirigidas a crear una gran confusión en la opinión pública. Yo sé que la Fuerza Armada va a reconocer al comandante en jefe que elija el pueblo venezolano, pero esas declaraciones son perturbadoras.
-¿No han sido tergiversadas?
-No lo sé. Puede ser. Creo que ellos podrían aclarar muy bien ante la opinión pública qué es lo que han dicho. Yo soy uno de los confundidos, a pesar de que yo sé que la Fuerza Armada tiene una voluntad institucional de respeto al resultado electoral, cualquiera que este sea. Pero hay otras cosas que afectan. El Presidente además de Presidente es candidato, y tiene cadenas nacionales de radio y televisión cada vez que quiere. En cambio, los candidatos de la oposición no tienen la misma facilidad.
-Caramba, tienen una cadena privada perenne.
-De un canal que como usted y yo sabemos tiene muy limitado alcance.
-¿Usted de verdad cree que está en desventaja la oposición? ¿A pesar de la red mediática de la oposición?
-La red mediática que tiene el Gobierno es infinitamente mayor que la red mediática que puede utilizar la oposición. Además, son los recursos del Estado.
HERENCIA DEL AYER
“A la salud del chavismo le conviene pasarse un tiempito en la oposición”, asevera Eduardo Fernández. Aclara también que siempre ha combatido la reelección presidencial.
-¿Aunque sea la voluntad popular?
-Es mejor no colocar al pueblo en la tentación de votar por ese candidato, porque estando en el poder, tiene todo el poder a su disposición.
A su juicio, en el país no hay separación de poderes, porque la voluntad presidencial es la que prevalece. “Nosotros debemos desmontar la hipertrofia presidencial, que no la inventó el presidente Chávez. Tenemos 200 años de tradición” y el Mandatario Nacional “es una figura más dentro de esa tradición”.
-Usted vivió el pasado. Yo no puedo decir que usted es corresponsable directamente de las cosas malas o buenas que sucedieron. ¿Pero no cree que lo que sucede es una consecuencia de eso?
-Estoy totalmente de acuerdo con eso. En julio de 1987 dije “esto está muy mal, esto marcha mal, y por el camino que vamos, va a venir una figura providencial”.
-Usted formó parte de un partido responsable de esa crisis.
-Y me opuse a mis presidentes. A los míos (de Copei). Y sobre todo me pasé la mayor parte del tiempo criticando a los presidentes adecos, pero también, a los copeyanos. Pero conozco gente que tenía la ilusión de que el actual Presidente iba a corregir los errores de los adecos y copeyanos, y yo siento que los problemas que existían antes siguen, pero más graves. Cuando el presidente Chávez insurgió, insurgió porque había corrupción. Creo que la corrupción en este momento es mayor.
-¿Dónde están los elementos, las pruebas?
-Los mismos de convicción que tenía cuando la Cuarta República. Fui cuando Recadi, presenté una cantidad de argumentaciones, y creo que eso contribuyó a que en la Cuarta República se enjuiciara a dos presidentes; a uno, en ejercicio de su mandato, y fue removido de su cargo (carlos Andrés Pérez). Eso sería impensable en este momento.
-Tampoco hay punto de comparación entre Carlos Andrés Pérez y el presidente Chávez.
-Yo creo que esos dos personajes se parecen mucho más de lo que quisieran admitir.
Fernández aclara que él critica al presidente Chávez, pero con respeto. “Admito que el presidente Chávez critique a los líderes de la oposición, y lo que pediría siempre, a unos y a otros, es que lo hagan con respeto. Uno puede discrepar sin degradar el lenguaje”.
-Hay muchas maneras de ofender.
-Insisto: uno puede discrepar de las políticas del Gobierno, y criticarlas muy severamente, sin tener que hablar mal de los personajes. Simplemente creo que su política está equivocada.
NO FIRMÓ EL DECRETO DE CARMONA
-Le hablo del año 2002, que fue una realidad. Hubo un golpe de Estado, un sabotaje petrolero. En ese contexto, ¿hay un clima como para hablar de una relación respetuosa entre el Gobierno y la oposición?
-Creo que los actores de esas situaciones dramáticas, todos, incurrieron en excesos innecesarios que entorpecieron, que dificultaron el clima de diálogo que debe prevalecer.
“Ningún golpe es bueno: ni el del 4 de febrero (1992) ni el del 11 de abril (2002), y a los dos los combatí”, asegura. “El 11 de abril (2002) le declaré a todos los medios que me parecía que eso que se estaba haciendo era terrible”, sostuvo, sin dejar de recordar la frase del general Lucas Rincón sobre la falsa renuncia del presidente Chávez: “la cual aceptó”.
-¿Usted creyó que había renunciado?¿De verdad?
-Me lo dijo el entonces ministro del interior de Chávez. Entonces fui a Miraflores, soy un hombre público, fui a Miraflores a ver cómo podía contribuir, a ver qué camino se le encontraba de solución a la crisis, y me encontré cosas con las cuales estaba en radical desacuerdo y me retiré. Felizmente mi firma no aparece en el famoso decreto ni yo estuve sentado allí. Me retiré cuando conocí de qué se trataba. De la misma manera como me jugué la vida el 4 de febrero de 1992 oponiéndome a que un grupo de oficiales asaltara el Palacio de Miraflores. Entonces, creo que a Venezuela le hace falta una enorme capacidad de diálogo. Tenemos que dialogar.
-¿Están las condiciones dadas?
-Debemos trabajar para crearlas. En muchos sectores veo mucha dificultad. Hay mucho sectarismo, mucho radicalismo, tanto en sectores del Gobierno como de la oposición. Pero tenemos que trabajar por un diálogo.
En esa famosa conversación con el presidente Chávez, Eduardo Fernández le dijo “a usted le conviene pasarse un ratico en la oposición democrática”. Le esgrimió: “En su formación como líder político hay una asignatura que usted no ha aprobado, y la asignatura que usted todavía no ha aprobado es ser oposición, y volver al gobierno desde la oposición”. Le comentó a Chávez que si perdía las elecciones tendría 30% o 40%, “y el próximo gobierno, sobre todo si a mí me toca ejercer alguna influencia en ese próximo gobierno, va a tener que tomar muy en cuenta esa mitad del país que va a votar por usted, y el próximo gobierno no puede declararle la guerra a esa mitad del país, sino que tiene, por el contrario, que promover el diálogo”.
Medio en broma y medio en serio, asoma: “Hay sectores de oposición que, cuando lean esta declaración, van a pedir mi fusilamiento, pero es lo que hace falta: diálogo”. Pone el ejemplo de conflictos como la guerra de Vietnam, en los cuales las partes se sentaron a verse las caras.
“Hay una lealtad fundamental, que es la lealtad al interés nacional. Usted puede estar en el gobierno y yo puedo estar en la oposición, pero los dos somos venezolanos”, ratificó.
SU AUSENCIA DE LA MUD
¿Por qué usted no está en la MUD?
-La MUD, donde se ha hecho un esfuerzo que yo aprecio mucho, tiene un problema: es la representación de los partidos, y yo creo que en este momento no hay en Venezuela sino dos partidos: uno, que quiere que el gobierno siga siendo el mismo, y el Presidente siga siendo el mismo; y otros que queremos un cambio, y que creemos que si se produce el cambio, habrá más luz eléctrica, habrá más agua, menos elevación del costo de la vida y menos inseguridad. La Mesa es la suma de todos los partidos, pero tiene que tratar de ser algo más que eso.
Los resultados de las elecciones parlamentarias de 2010 le indican “que mucha gente está fatigada del Gobierno, pero no termina de encontrar un mensaje atractivo en la alternativa, y muchos voceros de la alternativa creen que el discurso es simplemente decir que el Presidente es muy malo o que el Gobierno es muy malo, y yo creo que ese discurso no es suficiente; hay que decir para dónde vamos”.
SU PROPUESTA
-¿Qué puede ofrecer Eduardo Fernández al pueblo en este momento?
Responde sin titubear: “Paz”. Agrega que el país quiere, a su juicio, “reconciliación nacional y armonía”. Enfatiza que la nación está dividida en dos mitades.
-¿Usted cree que la división la creó el presidente Chávez?
-Yo no estoy diciendo eso. Siento que el país está dividido en dos mitades, y que en los últimos 12 años se ha agravado, se ha acentuado mucho.
Fernández propone “más y mejor democracia”, con lo que ello implica según su visión del mundo (descentralización); reactivar la economía; atención social y reducción de la pobreza; acción prioritaria por la educación; y valores, lo que implica respeto por la vida y lucha contra la corrupción, entre otros aspectos. Dice que las ideas están a la orden también para el presidente Hugo Chávez.
Critica al sector privado venezolano. “El sector privado de la economía ha vivido durante muchos años parasitariamente del gasto público, y nosotros tenemos que crear un sector privado realmente privado, que no viva de las canonjías del Estado y que sea capaz de generar riqueza y oportunidades de empleo”.
Fustiga el modelo rentista petrolero y lo responsabiliza de no poder impulsar otras áreas. Es “riqueza no producida por nuestro trabajo”, acusa.
Interrogado sobre la decisión del Gobierno Nacional de repatriar el oro, Fernández respondió que no ha sido suficientemente consultada con el país, con los sectores productivos. “Ese es un tema absolutamente pragmático.
-¿Dónde nos conviene más, desde el punto de su rendimiento económico, de la seguridad financiera, económica y política del país?
Creo que se ha procedido con mucha ligereza desde el Gobierno y desde la oposición, porque la oposición critica sin haber escuchado los argumentos, pero el Gobierno no los ha dado”
CON CHURCHILL A LA IZQUIERDA Y CALVANI A LA DERECHA

¿Su edad?
Tiene “más de 60”, contesta, entre sonrisas. Es militante político desde los 16 o 17 años de edad. Prestó servicio militar, lo que lo hizo estar en contra de lo que él llama el militarismo. De su partido Copei, dice que tiene “la mejor doctrina del mundo, pero desgraciadamente no ha logrado transmitirla con claridad a la nación”.
Sobre su escritorio hay varios libros de Eduardo Frei, político demócratacristiano que gobernó Chile en la década de los 60. Mañana martes dictará una conferencia en la nación austral sobre el pensamiento de Frei y la integración.
En las paredes de su oficina cuelgan, a su izquierda, el estadista británico Winston Churchill, y a su derecha, el dirigente socialcristiano Arístides Calvani.
- ¿Cómo se define Eduardo Fernández hoy?
“Soy un hombre formado en el humanismo cristiano”, resume. Defiende esta doctrina porque considera que en ella se encuentra la solución de buena parte de los problemas del mundo contemporáneo.





