
Por Jairo Louis
Cuando una persona se casa no solo establece una relación con su pareja, también lo hace con la familia de su pareja. De allí viene una de las relaciones más mitificadas en la historia del hombre: La relación con los suegros. Claro; no es que todo el mundo se lleve mal con los padres de su pareja. De hecho, es probable que ni siquiera se trate de la mayoría, pero lo que si es cierto es que estos señores han sido víctimas de una larguísima campaña cultural que les ha despojado de todo prestigio. A continuación, algunas canciones que ejemplifican lo que digo:
Mi Suegra Llegó – Teen Tops
Para empezar, dejemos claro que Enrique Guzmán está hablando de su suegra. En otras palabras, es una canción dedicada a la abuela materna de Alejandra Guzmán. En fin, no se trata precisamente de una suegra último modelo. Podríamos estar, más bien en presencia de una suegra “de vieja escuela”.
Señora – Joan Manuel Serrat
Claro que existen maneras más elegantes de referirse a una suegra. Sobre todo cuando toca hablar con ella y uno no es precisamente de su mayor agrado. Un buen ejemplo de ello es este tema del catalán Joan Manuel Serrat, en el cual le habla directamente a la madre de su novia.
Buenas noches Don David – Ricardo Arjona:
Ahora bien, no es que las suegras tengan la exclusividad sobre esta mala fama. El afán de los padres en defender, sobre todo a sus hijas, permite contar historias como está, autoría del cantautor guatemalteco, pero en esta ocasión interpretada por el llamado Caballero de la Salsa, Gilberto Santa Rosa. Aquí, un joven se dirige al padre de su novia adolescente.
La Empalizá – Enrique Hidalgo
Otra muestra de lo feroz que llega a ser un hombre cuando se entera de que tiene un yerno, se popularizó en voz de Gualberto Ibarreto. Este suegro tiene la capacidad de espantar a quien narra la historria al punto en que ni siquiera se acerca al pueblo donde reside su amada.
La suegra – Jesús Sevillano
No podía faltar un tema con ese título. Despido este post con este hombre que narra su sufrida historia a ritmo de merengue venezolano. Espero que ninguno de los estimados lectores haya tenido o le toque tener estas experiencias con sus suegros.



