Por Humberto Martí E.
En toda Venezuela se ha desatado lo que yo he denominado como el fenómeno o fiebre BlackBerry. Aunque yo no tengo uno, mis hijos si tienen cada uno el suyo, conozco las bondades de esta tecnología que le pone una computadora en la mano, a quien utiliza estos aparatos.
De todos los tamaños y colores, el BlackBerry es hoy un instrumento de trabajo de primera necesidad para un periodista, pero también para un político, un corredor de bolsa, médicos, para todos sin excepción.
En días pasados un amigo me comentaba: “El que no tiene hoy un BlackBerry, es guate perro”, lo que me dio mucha risa, pero sin llegar a los extremos, se puede decir que ya se convirtió en un instrumento de primera necesidad de los venezolanos.
Ante la imposibilidad de poder comprarse un carro, o una moto, o una bicicleta, por el alto costo de la vida, la juventud ha adoptado por comprarse un BlackBerry. Este se puede conseguir entre 1500, y hasta 7000 mil bolívares fuertes, el más sofisticado, entre otros.
Si usted se detiene en un café de cualquier centro comercial, o ve a alguien caminando, o sentado, donde vaya, donde quiera, definitivamente lo que se observa, son cabezas gachas revisando su BlackBerry, escribiendo un mensaje, o hablando por este.
Esa costumbre de estar leyendo el BlackBerry, pudiese hasta causar alguna molestia física a futuro, en quienes abusan del uso de este aparato, digo yo, porque todo el mundo anda con la cabeza “gacha”, revisando o leyendo su aparato o móvil.
La vaina se hace tan dependiente, que hasta para ir al baño, uno se lleva el bendito aparato, y se ha creado una especie de cordón umbilical, entre el Blackberry y su dueño, ya forma parte de su integridad, como nos pasa a los hombres que utilizamos la cartera en el bolsillo trasero del pantalón, que cuando no lo cargas, sientes como si te faltara un pedazo de nalga.
Cuando estudiaba en la UCAB de Caracas Comunicación Social, teníamos de libro de texto a Alvin Toffler y su “Schock del Futuro” , hace más de treinta años de eso, y en donde escribía y describía como serían las comunicaciones en el futuro, que viene siendo nuestro presente.
El BlackBerry es parte de ese cambio en las comunicaciones, pero en presente, el satélite, la televisión por cable, los sistemas inalámbricos, hoy día puedes montar una red sin necesidad de romper una pared para meter un cable, gracias al sistema wi-fi.
Aquel famoso reloj de Clark Kent, con radio, teléfono e imagen era otra visión futurista del creador de esa comiquita, solo utilizado por Superman, o súper hombre, que es la traducción al español, y también se hizo realidad, y más sofisticado.
También películas como Odisea 2001 del Espacio de Stanley Kubrik, y muchas más, así como en las de James Bond, siempre nos ubicaban en las futuras tecnologías de comunicación del hombre en el siglo 21.
Por lo menos los venezolanos contamos con la televisión por cable, que nos libra de esas largas y tediosas cadenas televisivas de los Aló Presidente, pero estoy seguro que Chávez vendería su alma a mandinga, para meter sus cadenas por Internet, televisión por cable, celulares, porque aquellos venezolanos que lamentablemente no pueden pagar una señal de cable por televisión, se la calan, pero cada día son menos, basta con darse una vueltica, y ver en barrios humildes,,cerros,bloques, llenos de antenas de Direct TV.
Aunque me desvié de la cuestión, en fin, el BlackBerry es un lujo que nos pagamos los venezolanos en estos tiempos de crisis, para poder comunicarnos con nuestros seres queridos, novias y novios, amigos, amigas,y también consultar muchas cosas, como nuestro saldo en la cuenta bancaria, por ejemplo.
Creo que la tecnología nos tiene y deparará muchas sorpresas en el futuro mediato, y aunque en Venezuela ya no pertenecemos al tercer mundo, porque debemos estar por el séptimo o el octavo, siempre estamos al día de lo que pasa en el mundo, a través de todo este entramado comunicacional que hoy rodea la tierra, y hace que cada día se haga más difícil intentar silenciar a la gente, que reclama por un planeta más amigable, y menos hostil, porque si no es el hombre o la naturaleza , es Dios quien al final te pasa la factura.



