Redacción Jacobo Morales

Amigos lectores, antes de entrar directamente al objetivo principal de este artículo de opinión, antes tengo que hacer un poco de historia, para entender el origen de este proceso histórico promovido por la ambición desmedida de los hombres (en este caso del coronel Muamar Gadafi), que en casi todos los procesos históricos, por más insignificante que sea se transforman, y se convierten en unos tiranos.

Libia, ahora una República Democrática, situado al Norte del continente africano, a orillas del mar Mediterráneo; quien proclamó su independencia e 1951 por el gobernante Idris, quien luego se proclamó rey; más tarde fue derrocado, en el año 1969, por el coronel Muamar Gadalfi, implantando un golpe de estado; instaurando un gobierno autoritario opresor, supuestamente gobernado por “el pueblo” (como casi todos ellos pregonan)

Después de 42 años de una férrea dictadura, contra el pueblo libio, al inicio de este año 2011, el pueblo despertó y decidió en una forma unida quitarse la bota militar de un coronel que pretendía eternizarse en el poder (no le bastaban 42 largos años en el poder); que gobernó a su antojo a ese rico país petrolero, como feudo particular, y en beneficio de sus familias y el disfrute de los recursos del pueblo; y lo que es peor: Manipulando siempre en nombre del pueblo.

Cansado de tantos engaños y promesas incumplidas, ¡por fin, despertó de ignominia detestable!, ese pueblo valiente y decidido a protestar y levantarse del yugo que lo venia empobreciendo a costa de sus legítimos derechos de tener una mejor calidad de vida para todos sus ciudadanos. Lucha ésta que tardó más de ochos meses de combate calle por calle, pueblo por pueblo, para sacar del poder a ese  sátrapa que, acosta de la vida de sus hijos y de su propia familia, no quería abandonar el gobierno, como si fuese una propiedad particular. Hasta que al final, el 20 de octubre próximo pasado, los rebeldes capturaron y infligieron el destino fatal que le espera a todos estos gobernantes que se adueñan de los destino de los pueblos, a costa de sangre, sudor y lágrimas.

Terminó, como terminan todos tiranos que se creen dueño de un país o de un cargo de gobierno, oprimiendo y saqueando las riquezas que sólo pertenecen al pueblo, al verdadero pueblo, no al que ellos pregonaban y gobiernan en nombre de ellos, para justificar sus tropelías criminales; violando los Derechos Universales de los ciudadanos de cualquier país, consagrados mundialmente, pero muchas veces son letras muertas.

Ese era el final trágico, el destino de todo tirano en esta Tierra: encuevados bajo tierra o escondidos en las alcantarillas como RATAS. Por cierto, en su pueblo natal: MISRATAS (Hasta el destino le hace en forma alegórica del personaje en cuestión) Este es el destino de quienes pretenden eternizarse en el poder –repito, porque parece que se les olvida-. Que al final le servirá para reflexionar, teniendo como ejemplo la frase popular: “Cuando veas las barbas de tu vecino ardiendo, pon la tuya en remojo”

Finalmente, y lo más importante del presente artículo de opinión, es presentar el formal reclamo que hacemos como venezolanos patriotas (no vendido ni fanáticos), solicitamos  a la embajada de Libia en Caracas, que nos devuelvan la espada de Bolívar (PATRIMONIO DE TODOS LOS VENEZOLANOS), que en mala hora fue otorgada por el actual gobierno (que nuestro Libertador debe esta revolcándose en su tumba por esta grave afrenta), contrario a los derechos y valores del Patrimonio histórico de quienes verdaderamente nos pertenece: AL PUEBLO PATRIOTA VENEZOLANO.

¡LIBIA: DEVUELVANOS LA REPLICA DE LA ESPADA

DEL LIBERTADOR DE AMERICA!

JACOBO MORALES

C.I.: 2898765

Presidente de ASOCULTURA

Forjador de Ciudad Guayana

Ciudad Guayana: octubre-2011.-